Paros

Jorge J. Cuadra V. Aparentemente los obreros de la construcción tienen mucho poder porque trabajan en megaproyectos que mueven millones de dólares, pero lo que ignoran es que no tienen mayor incidencia en la vida diaria de las grandes masas de trabajadores que son los que mueven la economía del país. No es lo mismo […]

Jorge J. Cuadra V.

Aparentemente los obreros de la construcción tienen mucho poder porque trabajan en megaproyectos que mueven millones de dólares, pero lo que ignoran es que no tienen mayor incidencia en la vida diaria de las grandes masas de trabajadores que son los que mueven la economía del país. No es lo mismo un paro nacional del transporte, que un paro nacional de la construcción, porque mientras el primero paraliza todas las actividades comerciales, industriales y de servicio del país, el segundo lo único que paraliza son los proyectos en los que están laborando, los cuales pertenecen a la clase capitalista.

El paro del transporte daña a las grandes mayorías del país porque no pueden movilizarse a sus trabajos y si no hay trabajo no hay comida. El paro de la construcción a los únicos que perjudica son a los obreros que laboran en dicho ramo y a los dueños de los proyectos en construcción porque no van a poder entregar las obras en los tiempos establecidos. Pero esos son contratiempos que se arreglan entre ellos y los banqueros que los financian.

La huelga proyectada por los obreros de la construcción es a todas luces ilegal, porque no cuenta con el poder de la razón. Si existen obreros privilegiados en este país esos son los obreros de la construcción, porque con el salario mensual de uno de ellos se pueden pagar los salarios mensuales de seis maestros, o de cinco enfermeras, o de cuatro policías. Con salarios de esa naturaleza no van a conmover el corazón de las grandes mayorías desposeídas del país y simplemente van a languidecer en su huelga voluntaria, cobijados por el abandono y rendidos ante la indiferencia ciudadana.

Dice un antiguo dicho que en el reino de los ciegos el tuerto es rey y aplicándolo a nuestra realidad, en el reino del desempleo, los obreros de la construcción son los reyes indiscutibles.

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