El vigilante José María Olivas, al denunciar el robo ante un instructor de la Policía.

Roban en bloquera

Elízabeth Romero Un grupo de unos ocho delincuentes incursionaron la madrugada del domingo, a la fábrica Prefabricados de Nicaragua, mejor conocida como Bloke roka, ubicada cerca de la pista suburbana, de donde se llevaron una serie de materiales y equipos. De esa fábrica cortaron los teléfonos, y se robaron cinco computadoras, cámaras digitales, herramientas, y […]

Elízabeth Romero

Un grupo de unos ocho delincuentes incursionaron la madrugada del domingo, a la fábrica Prefabricados de Nicaragua, mejor conocida como Bloke roka, ubicada cerca de la pista suburbana, de donde se llevaron una serie de materiales y equipos.

De esa fábrica cortaron los teléfonos, y se robaron cinco computadoras, cámaras digitales, herramientas, y una refrigeradora pequeña.

El propietario Winston Wallas, explicó que aún no han realizado el inventario completo, por lo que desconoce el monto total de lo robado, pero descartó que se hayan llevado dinero en efectivo, pues comúnmente hacen los depósitos cada día.

Los desconocidos amarraron de pies y manos al vigilante José María Olivas, quien en su declaración ante el instructor del Distrito Tres de la Policía aseguró que fue golpeado con su misma escopeta. Los hombres llegaron armados de pistolas y cuchillos.

“Hoy te morís hijo de p…”, recuerda el vigilante que le amenazaron inicialmente los desconocidos.

“Manipulé el arma, pero no pude tirar, entre todos me agarraron, uno me apretó el cuello y me golpearon”, recordó el guarda.

El hombre relató que sólo escuchaba que los desconocidos entraban y salían de la oficina, tras romper la puerta, pero no podía ver qué pasaba, pues constantemente era amenazado con matarlo. En el sitio los ladrones permanecieron como hora y media.

Extrañamente los hombres preguntaron “¿vos sos José María?, lo que deja entrever a las autoridades que puede tratarse de personas conocidas.

Además de robarle la escopeta, lo registraron para saber si portaba dinero en sus bolsillos de donde le sustrajeron 200 córdobas en efectivo.

Según el guarda, a como pudo caminó amarrado hasta el sitio más cercano donde se encontraba el vigilante de la empresa cercana, pues no le podía gritar porque le habían envuelto una toalla alrededor de la boca. El vigilante de la otra empresa apoyó a Olivas, le cortó los mecates de nylon y dieron aviso del robo a los dueños.

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