Wilder Pérez R.
El Canciller de la República, Norman Caldera, afirmó que Nicaragua no puede hacer nada por evitar la concesión minera que pone en riesgo al río San Juan, aunque expresó que se asegurará de que la contaminación no alcance sus aguas.
Caldera dijo que ya existen contactos iniciales con el Gobierno de Costa Rica para evitar afectaciones, pero reconoció que se trata de “gestiones a nivel de buena voluntad”.
Nicaragua aún no tiene una posición oficial sobre el riesgo que corre el río por sedimentación y cianuro, debido a que no cuenta con el estudio oficial de impacto ambiental del proyecto minero Las Crucitas, documento que la Cancillería solicitará por recomendación del Ministerio del Ambiente y los Recursos Naturales (Marena)
Arturo Harding, titular del Marena, dijo que además recomendó oficializar los resultados de la inspección que realizaron los técnicos nicaragüenses en Las Crucitas, ubicada a cinco kilómetros al sur del río.
Sin embargo, Caldera expresó que “no podemos meternos en lo que ellos hacen en su territorio, lo que sí podemos es asegurarnos de que no nos afecte”.
Para el San Juan las únicas medidas preventivas visibles están en la diplomacia. Técnicamente habría que esperar a que el riesgo se convierta en una realidad para tomar acciones.
INVOCARÁN ACUERDOS
“Vamos a hacer un diagnóstico base, mediremos la turbidez del agua, los contaminantes actuales, la fauna existente, cosas que se puedan monitorear, los cambios darían pauta para promover alguna acción (legal)”, explicó Harding.
De contaminarse el río San Juan, según Harding, Nicaragua podríarecurrir a varias convenciones internacionales, porque Costa Rica faltaría al Proyecto Cuenca, que consiste en la protección bilateral de la zona, y al Ramsar, que establece obligaciones respecto al mantenimiento de las condiciones ecológicas de los humedales de importancia internacional.
Costa Rica comparte con Nicaragua buena parte de la cuenca sur del río, lo que provoca afectaciones directas en el San Juan.
La concesión aprobada por el Gobierno anterior de Costa Rica a Industrias Infinito S.A., consiste en explotar una mina de oro en Las Crucitas durante diez años, con la técnica de cielo abierto, período en el que el país sureño recibiría el 51 por ciento de los 662 millones de dólares de ganancias en calidad de impuestos.
CASO DIFÍCIL
«Estamos pidiendo información para tenerla cimentada oficialmente. Si viésemos que existe una posibilidad mayor de contaminación, podríamos recurrir a varias convenciones internacionales, pero si los estudios y la situación técnica es correcta, es difícil esperar algo (a favor)”, dijo el ministro del Ambiente, Arturo Harding.