Eduardo Sánchez Duarte
La política de Nicaragua es muy interesante. Las contraposiciones entre partidos adversarios producto de sus pensamientos ideológicos los colocan en aceras casi irreconciliables, pero resulta más extraño que las contradicciones sean provenientes de las mismas agrupaciones políticas con el mismo pensamiento y con los mismos objetivos. Esta práctica se está volviendo cotidiana, porque es como una enfermedad por la cual todos los partidos políticos participantes en la contienda tienen que atravesar.
Me resulta extraño que un elemento del Partido Liberal Constitucionalista, faltando minutos para culminar el recibo de impugnaciones en el Consejo Supremo Electoral, se presente a impugnar la candidatura de la persona propuesta para la alcaldía de Managua por parte del mismo Partido Liberal Constitucionalista.
Siempre existen elementos que con intereses particulares, generan situaciones que ponen en peligro los avances logrados, y la inconformidad termina por lograr su cometido o al menos enviar un mensaje político, para atemorizar o amenazar con provocar situaciones de mayor alcance que perjudiquen finalmente la candidatura ya oficial.
No me cabe duda que la fallida impugnación fue un mensaje político enviado al licenciado Pedro Joaquín Chamorro, para tratar de negociar su candidatura a cambio de algo o alguien. El Consejo Supremo Electoral, decidió finalmente omitir o no darle validez a la impugnación, pero el mensaje fue enviado