Roberto Pérez Solís
Un millón 300 mil niños y niñas podrían escapar de la muerte en todo el mundo, si aumentara el número de mujeres que amamantan a sus hijos durante los primeros seis meses de vida, informó la oficina del Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) con sede en New York, Estados Unidos.
Anualmente unos 10 millones de niños fallecen por enfermedades como la diarrea, neumonía, sarampión y paludismo.
Según Unicef, si las madres alimentaran con leche materna a los niños, habría una mayor resistencia a estas enfermedades.
“El amamantamiento no ha recibido el apoyo suficiente a pesar de que es la clave para la salud y el desarrollo adecuado de millones de niños y niñas”, manifestó Carol Bellamy, directora ejecutiva de Unicef.
De acuerdo a estudios, un recién nacido que no es alimentado con leche materna, tiene 25 veces más de posibilidades de morir a causa de enfermedades como la diarrea y cuatro veces más de morir por neumonía.
La leche materna contiene nutrientes, anticuerpos, hormonas, factores inmunológicos y antioxidantes que un recién nacido necesita para desarrollarse durante sus primeros seis meses de vida.
“Para decirlo de una manera simple, si un niño muere por una causa que podría evitarse, es porque las madres y los recién nacidos no reciben el apoyo básico que necesitan”, dijo Bellamy.
POCOS AMAMANTADOS
Sin embargo, se estima que solamente un 39 por ciento de los recién nacidos en el mundo son amamantados exclusivamente durante sus primeros seis meses de vida.
Más de 120 países en todo el mundo celebrarán en estos días la Semana Mundial de la Lactancia Materna.