- José Rizo, mayordomode la fiesta nose presentó a entregar el barco a Lisímaco Chávez
Roberto Pérez Solís
La música de chicheros y el reventar de los cohetes era incesante. En el centro de la calle siete jóvenes cargando sobre sus hombros, bailoteaban hacia atrás y adelante a la derecha y la izquierda, una réplica de la milagrosa imagen de Santo Domingo, el patrono de Managua, ante centenares de pobladores.
Una hora antes, a las 4:00 p.m., la diminuta imagen había salido de la casa del tradicionalista Lisímaco Chávez, en el barrio San Judas, para recorrer varias calles del sector y llegar hasta las inmediaciones del centro comercial El Zumen.
En este lugar el mayordomo de las fiestas patronales, el Vicepresidente de la República, José Rizo Castellón, le entregaría oficialmente a Chávez, en representación de la comunidad de San Judas, el barco que ocupa el santo para recorrer hoy 1 de agosto las calles de Managua.
Sin embargo, el barco apareció literalmente sólo arrastrado por un pesado camión después de la 5:00 p.m. El vicepresidente Rizo “brilló” por su ausencia. Aunque Lisímaco subió a la recién pintada nave y recorrió las calles de San Judas, en compañía del Indio Mayor y un grupo de promesantes, dijo sentirse desairado por el vicemandatario.
TOMEN SU DINERO
“Hubiera venido a entregarle a la gente de San Judas el barco, pero lo mandaron solo. Eso no se hace, ustedes mismos han roto toda la tradición, las críticas no se las despego”, decía Chávez a Marcos Centeno, mientras éste trataba de explicar las razones del atraso del Mayordomo.
“Se han burlado de la comunidad, me tienen encachimbado, soy tan orgulloso con mi Santo Domingo que si usted quiere el cheque que me dieron de 30 mil córdobas yo se los regreso, porque eso es una bandidencia lo que hicieron”, vociferaba sin cesar el popular personaje.
Un poco asustado Centeno, le respondía que el vicepresidente Rizo venía en camino porque una actividad en Las Sierritas de Managua impidió que pudiera abandonar temprano ese lugar. En todo momento decía que jamás el vicepresidente Rizo trató de burlarse.
“Estábamos en un tope de toros y presenciando un desfile de carrozas, eso se está terminando y venimos en una avanzada, el Mayordomo va a venir después, yo sé que hay una emotividad en todo esto pero deben de comprender”, alegó Centeno mientras bajaba del barco.
SUCULENTO BANQUETE
Superado este inconveniente, el barco llegó hasta las inmediaciones de la plaza Roger Deshón donde fue velado en presencia de centenares de pobladores que disfrutaron de un suculento banquete preparado por la familia de Lisímaco Chávez y resto de pobladores de San Judas.
De acuerdo a Néstor Chávez, uno de los organizadores del evento, mataron tres cerdos, cocinaron cien libras de pollo, medio quintal de frijoles e igual cantidad de arroz. Prepararon una ensalada con 50 repollos, 300 tomates y casi la misma cantidad de cebollas. Y para los amantes del Dios Baco, se alistaron 50 galones de la ya conocida chicha de los siete quebrados.
FALTA RELIGIOSIDAD
“Ahora ya no hay devoción del santo, ya no, antes sí existía eso, ahora esto se ve como un escape del pueblo a sus problemas. Antes sí había religiosidad, ahora todo es vagancia”, manifestó Lisímaco Chávez.