- “Por un triste peso que me le daban en el semáforo”, lamentó su madre
- La víctima permanecía en la calle junto a otros menores que sostienen económicamente el hogar
Elízabeth Romero
Una niña trabajadora de la calle pereció la noche del jueves en el Hospital La Mascota, tras haber sido arrollada por un vehículo que circulaba por los semáforos de Lozelsa.
La pequeña de iniciales C.V.V.A., de ocho años, habitaba en una casita forrada de zinc, a orillas de un cauce en Villa Reconciliación y llevaba un año de permanecer todos los días en ese semáforo donde pedía dinero o ayudaba a sus hermanos a limpiar los vidrios de los vehículos.
Adilia Altamirano Martínez, vendedora ambulante de pasteles y madre de la víctima, explicó que su niña prefería trasladarse desde su casa a ese sitio más lejano, pues consideraba que ahí la gente la quería.
“Le regalaban más reales a ella, le regalaban ropa y juguetes”, expresó doña Adilia.
La versión policial indica que el vehículo circulaba de Oeste a Este y al girar hacia el Norte impactó a la niña, que se encontraba en plena calle, explicó el jefe de Información y Análisis del Distrito Cinco de Policía, Juan Sevilla Ferrey.
CODUCTOR DICE QUE NO LA VIÓ
El conductor del vehículo, placas 092-050, Juan Carlos Mojica Cano, alegó ante las autoridades que no observó a la niña cuando él circulaba por el sector. Señaló que de pronto escuchó un ruido, se detuvo y vio a la niña golpeada, manifestó Sevilla.
El informe médico dice que la causa directa de la muerte fue edema y hemorragia cerebral, y la causa intermedia politraumatismo y trauma cerrado pro abdominal.
Doña Adilia dijo que conoció que su hija se iba cruzando la calle cuando fue atropellada por el carro conducido por un pastor evangélico. “Yo pido que le den libertad, pero que me dé ayuda económica para el entierro de mi niña”, refirió la madre, pues manifestó que también ella es una persona cristiana.
Entre llantos la mujer comentó que comúnmente la niña regresaba a la casa con 50 córdobas después de permanecer todo el día en el semáforo, y entre los otros dos niños recogían otros cincuenta córdobas, por lo que lograba juntar 100 córdobas para comprar harina y vender pasteles en la calle.
DRAMÁTICO LLAMADO
Adilia Altamirano Martínez, madre de la niña que pereció arrollada, pidió al Ministerio de la Familia que le ayude con sus otros tres hijos (14, 13 y 10 años), pues después de esta tragedia teme que pase igual con sus otros hijos. Hace cinco años su hijo mayor fue atropellado por otro vehículo que le fracturó una de sus piernas.
La mujer dijo que sus hijos permanecen en los semáforos para poder comprar sus materiales de estudio.
CRITICA A SU CÓNYUGE
“Por un triste peso que me le daban en el semáforo ¡Por culpa mía y por su padre irresponsable que nunca quiso trabajar para darles a ellos y a la niña también.. y siempre vive en el vicio; lo pueden ver, allí está él acostado y a mí me parte el alma de ver el cadáver de mi hija y él acostado”, repetía en medio del llanto la madre.