Nicaragua te llevo en mi alma pobre y herida errante por el mundo doquier te encuentro en un suspiro, en un te quiero en un por ti vivo. ¿Sería para mí posible vivir un día sin pensar en ti? ¡Oh mi pequeña, mi dulcinea, mi princesa, tan aguerrida y tan amorosa, tan llena de cariño mi alma pobre y herida, errante —te sueña— te sueña despierta, como cuando reza un niño. ¿Cuándo podré abrazarte hasta la llanura y las honduras de mi alma? ¿Si mil recovecos de la ingrata duda emiten suspiros de dolor y espanto? ¡Oh mi Nicaragua en mi alma te llevo metida y cada crucifijo que empuña el guerrero es un brindis por ti ¡oh tierra prometida! Ni los lirios del campo, ni las azucenas, ni las rosas o las tiernas mariposas tendrían el aroma y el encanto y los olores vivos de tu bandera azul y blanca que ondea orgullosa en las escuelas, en el trabajo, en los libros y en los corazones del exilio que vibran y sienten por el terruño querido. ¡Oh Paz! ¡Oh Gloria! ¡Oh Victoria de Victorias! Violetas y mariposas, palomas como antorchas encendidas por los aires ¡tus hijos te añoran! ¡UN AMOR SE OLVIDA,

Nicaragua mía   Mariví Briones Alonso Nicaragua mía   Mariví Briones Alonso Nicaragua te llevo en mi alma pobre y herida errante por el mundo doquier te encuentro en un suspiro, en un te quiero en un por ti vivo. ¿Sería para mí posible vivir un día sin pensar en ti? ¡Oh mi pequeña, mi […]

Nicaragua mía

 

Mariví Briones Alonso



Nicaragua mía


 



Mariví Briones Alonso



Nicaragua te llevo en

mi alma pobre y herida

errante por el mundo

doquier te encuentro

en un suspiro, en un te quiero

en un por ti vivo.

¿Sería para mí

posible vivir un día

sin pensar en ti?

¡Oh mi pequeña,

mi dulcinea, mi princesa,

tan aguerrida y tan amorosa,

tan llena de cariño

mi alma pobre y herida,

errante —te sueña—

te sueña despierta,

como cuando reza un niño.

¿Cuándo podré abrazarte

hasta la llanura y las

honduras de mi alma?

¿Si mil recovecos de la

ingrata duda emiten

suspiros de dolor y espanto?

¡Oh mi Nicaragua

en mi alma te llevo metida

y cada crucifijo que

empuña el guerrero es un brindis

por ti ¡oh tierra prometida!

Ni los lirios del campo,

ni las azucenas, ni las rosas

o las tiernas mariposas

tendrían el aroma y el encanto

y los olores vivos

de tu bandera azul y blanca

que ondea orgullosa en las escuelas,

en el trabajo, en los libros y en

los corazones del exilio

que vibran y sienten

por el terruño querido.

¡Oh Paz! ¡Oh Gloria!

¡Oh Victoria de Victorias!

Violetas y mariposas,

palomas como antorchas

encendidas por los aires

¡tus hijos te añoran!

¡UN AMOR SE OLVIDA,

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