- Humberto Ortega quiere tomarse el FSLN, afirma en monografía que presentó ayer
Xiomara Chamorro
uan Carlos Ortega Murillo, hijo del dirigente sandinista Daniel Ortega, señaló a su tío Humberto Ortega de querer tomarse el FSLN, manejando ocultamente una facción que desde intereses capitalistas alimentados por la “piñata” luchan internamente por el control partidario.
Los señalamientos del hijo de Ortega fueron planteados en su monografía titulada “Desde abajo”, presentada para optar a la licenciatura en Periodismo, en la que su madre Rosario Murillo, fue su tutora.
En un capítulo destinado a analizar las divisiones internas en el Frente Sandinista, Juan Carlos estima que la disidencia organizada por su tío Humberto, a la que denomina “disidencia del 2004”, usa el mismo lenguaje que los “ramiristas” usaron en su momento, reclamando democratización interna, renovación de cuadros y refundación ideológica del sandinismo.
“A la cabeza de la misma se encuentran los sectores capitalistas del sandinismo, representados y manejados aunque ocultamente por Humberto Ortega Saavedra”, señala.
“Tratan de tomarse al FSLN con un discurso que ya no pertenece a esa línea ideológica. Lo mejor que podrían hacer, al igual que (Sergio) Ramírez, es formar otra organización con su proyecto”, propone.
En una cerrada defensa al liderazgo de su padre, en el capítulo titulado “Liderazgo tabú”, Juan Carlos señala que quienes se rebelaron contra la dirigencia del FSLN, forman parte de un grupo tras el que “se mueve la mano del general en retiro Humberto Ortega Saavedra, hermano del líder sandinista”.
Apoyándose en una cita del periodista radial William Grisby, conocido sandinista y crítico de la actual dirigencia del FSLN, el hijo de Ortega señala “los rostros más visibles” del grupo que maneja su tío: “Los hermanos Manuel y Ricardo Coronel Kautz, Herty Lewites y Alejandro Martínez Cuenca”.
LA PIÑATA
Pero los planteamientos de la monografía no se limitan a simplemente señalar a este grupo, al que llama “sector capitalista dentro del FSLN”, sino que además los identifica con el sector sandinista que se benefició de la “piñata”.
“Con la denominada ‘piñata sandinista’ se cometieron serios abusos desde la dirigencia del Frente. Grupos minoritarios acuñaron con ella su actual poderío económico. Y ahora hacen de él, simultáneamente, su arma de lucha y objeto de defensa. Gran parte de esa casta está, el día de hoy, reunida en este sector capitalista que trabaja desde el FSLN”, precisa la monografía.
El documento plantea que ese sector capitalista es la mayor amenaza para el Frente Sandinista, por lo que la actual dirigencia “tiene que moverse con sigilo y viveza, para no dejar caer al FSLN en las manos del capitalismo sandinista”.
EL CAUDILLISMO Y EL PACTO
El análisis de Juan Carlos concluye que el liderazgo de su padre es imprescindible actualmente para la sobrevivencia del partido, por ser “el único que reúne al sandinismo en casi su totalidad”.
“Martínez Cuenca o Herty Lewites que es de la misma línea promovida por Humberto Ortega, pueden aparecer muy a la derecha ante los ojos de un sector muy grande del sandinismo. Igualmente sucedería con los MRS. Y en cuanto a la izquierda democrática, la inviabilidad de su radicalismo podría disgustar a un sector más realista del FSLN”, explica.
Bajo esa premisa, la monografía justifica el pacto que Ortega firmó con Arnoldo Alemán, al considerar que después del triunfo de Violeta de Chamorro, los organismos de masa controlados por el sandinismo ya no tenían la misma capacidad de convocatoria, “la gente estaba cansada; años de guerra, y ahora años de oposición”.
“Por fortuna, para el sandinismo, Alemán hace la invitación al acuerdo aborrecido, principalmente por las clases burguesas de Nicaragua, que luego contagiaron a las masas populares, como siempre pasa”, indica el estudio.
En la monografía, a través de distintas entrevistas aparecen actuales dirigentes sandinistas, así como ex miembros de esa Dirección partidaria, como Jaime Wheelock y Luis Carrión, con quienes analiza el papel del FSLN como partido de izquierda.
“¿El Frente Sandinista, en los años de oposición, se ha comportado como un partido de derecha, un partido de izquierda, un partido de centro?, es la pregunta recurrente realizada a distintos analistas y políticos.
“Me entrego en busca de la izquierda. Busco a aquella nacida con la Revolución Francesa. Busco a aquella que encontró sustento ideológico en las doctrinas Marx, Engel y Lenin. Busco la rebeldía en contra del sistema. Busco sueños inconclusos. Y estudio en mi país, Nicaragua, sus 14 años después de 1990, año de derrotas electorales e ideológicas”, dice Juan Carlos en la introducción de su monografía.