Una campesina de Waslala muestra el desierto de un cerro que antes lucía lleno de milpa, pero fue arrasado por la plaga de ratas.

“No hay vuelta de hoja…habrá hambre”

Esa es la advertencia que hace el al alcalde de Waslala, Juan Valdivia Angulo, al evaluar los daños causados en los cultivos por la plaga de ratas y el exceso de lluvias. Pronostica que lo más grave vendrá en un período no mayor de dos meses, cuando la gente no tenga nada de alimentos, por […]

  • Esa es la advertencia que hace el al alcalde de Waslala, Juan Valdivia Angulo, al evaluar los daños causados en los cultivos por la plaga de ratas y el exceso de lluvias. Pronostica que lo más grave vendrá en un período no mayor de dos meses, cuando la gente no tenga nada de alimentos, por lo que pide al Gobierno apoyo para enfrentar la hambruna

Luis Eduardo Martínez M.y Beatriz CéspedesCORRESPONSALes

En una pequeña parcela situada en la comunidad de Puerto Viejo, a unos 25 kilómetros al norte del poblado de Waslala, en la Región Autónoma Atlántico Norte (RAAN), un joven campesino espera ansioso por el siguiente ciclo productivo y hasta entonces poder garantizar, por su cuenta, la alimentación de su familia.

Y es que en la cosecha de primera, que aún no concluye, José Joel Montenegro había sembrado manzana y media de maíz, pero una plaga de ratas destrozó el cultivo y, según él, “ahora estamos sin nada, esperando a ver qué pasará después”.

Cientos de campesinos enfrentan la misma situación en el municipio de Waslala, donde las ratas destrozaron la mayor parte del área sembrada de maíz, principal rubro durante la época de primera, pero también arrasaron con áreas menores de arroz y frijoles, por lo que las autoridades locales creen que vendrán meses de hambre para los pobladores de ese municipio.

Montenegro no pierde las esperanzas porque en su pequeña parcela tiene varias gallinas, cuatro vacas, varios árboles de aguacate y otros árboles frutales, además de yuca y quiquisque.

Sin embargo, este joven campesino teme que las ratas, al haberse comido la milpa, arrasen con los otros cultivos “porque ya se están comiendo hasta el pasto”.

DECEPCIONADO

Montenegro relata que, poco antes de la entrada del invierno, en su parcela no habían ratas, pero una vez que sembró y las plantas crecieron aparecieron los roedores y, aunque trató, no pudo erradicarlos.

Decepcionado por su impotencia ante el poder destructivo de los roedores, Montenegro justifica porqué su parcela, en las laderas de un cerro, luce llena de matorrales entre los que apenas se divisan algunas plantas de maíz en floración y con formación de “chilote”.

“Esos animales (ratas) nos afectan ya cuando el maicito estaba ‘bujando’ (naciendo), entonces les eché veneno… se murieron algunos, pero ya después cuando sembré la segunda vez ya ni limpié (la parcela), ya no le quise poner mano porque ya era ‘de balde’ (en vano) hacerlo”, dice Montenegro.

El joven campesino dice que invirtió unos 900 córdobas para sembrar la manzana y media de maíz que le destrozaron las ratas y de la que espera cosechar unos 30 quintales, porque usó semilla que guardó de la última cosecha, cuando fue beneficiario con semillas certificadas del plan Libra por Libra del Ministerio Agropecuario y Forestal (Mag-For).

RECUENTO DE DAÑOS

Autoridades municipales y pequeños productores de Waslala, en la Región Autónoma Atlántico Norte (RAAN), aseguran que más del 90 por ciento de los cultivos en la zona han sido devorados por plagas de ratas. Por su parte, el Ministerio Agropecuario y Forestal (Mag-For) estima daños menores pero cree que “la situación es crítica”.

Durante la denominada época de primera, el principal rubro en Waslala es el maíz, donde históricamente se siembran alrededor de diez mil manzanas. En el caso del frijol, el área de siembra es menor (aproximadamente 600 manzanas) debido a las condiciones lluviosas y adversas para este cultivo en esa zona, donde también se está introduciendo el cultivo de arroz secano.

Pero las ratas han devorado gran parte de los cultivos y, el alcalde de Waslala, Juan Valdivia Angulo, considera que “no hay vuelta de hoja, al no cosechar, aquí en Waslala, habrá hambre”, por lo que alertó al Gobierno sobre “lo más grave que vendrá en un período no mayor de dos meses, cuando la gente no tenga nada de alimentos”.

El alcalde aseguró que por la incidencia de las ratas se perdió más del 90 por ciento en todos los cultivos, aunque el Comité Municipal de Prevención, Atención y Mitigación de Desastres (Comupred) de Waslala, informó que se perdieron cuatro mil seis manzanas de maíz, de las ocho mil 715 manzanas que habían sido sembradas, lo que equivale al 46 por ciento de pérdidas.

Históricamente, en Waslala, los rendimientos promedio oscilan entre 20 y 25 quintales de maíz por cada manzana sembrada, por lo que el Comupred estima que ese municipio dejará de producir unos 117 mil 653 quintales, de los 217 mil 875 quintales proyectados para la cosecha.

En el caso del frijol, los datos del Comupred indican que de este cultivo se perdieron 240 manzanas de las 400 que habían sido sembradas, representando el 60 por ciento de las pérdidas; mientras, en el caso del arroz secano, de las 178 manzanas que fueron sembradas se reporta la pérdida de 27 manzanas, equivalente al 15 por ciento.

RATAS NO ENCUENTRANMADRIGUERAS EN EL ARROZ

De acuerdo con el titular de la Dirección Nacional de Sanidad Vegetal y Semillas del Mag-For, Julio César Hernández Romero, los niveles de afectación de las ratas son menores en el arroz porque este cultivo se mantiene más limpio que las parcelas de maíz y las ratas tienen menos espacio para hacer sus madrigueras.

En la mayoría de las parcelas en las que sembraron frijol, este cultivo se encuentra en la etapa denominada “de arranca”, mientras que en las parcelas en las que sembraron arroz, éste se encuentra en proceso de “ahijamiento y macollamiento”, según reportes del Comité Municipal de Prevención, Atención y Mitigación de Desastres (Comupred).

OTRAS AFECTACIONES

El funcionario expresó que las afectaciones de las ratas en el cultivo de maíz, “son críticas”, pero dijo que “no todos los daños son por las ratas”.

Según Hernández, después de las primeras lluvias hubo un período corto de sequía en la zona que afectó la germinación de semillas, además, los campesinos acostumbran a “chapear” (rozar) las parcelas y sembrar sobre la maleza cortada, lo que impide que la semilla caiga directamente en el suelo y que por consiguiente no germine.

El Mag-For también reporta pérdidas por incidencia de aves que se comen las semillas y también por ahogamiento a causa de las lluvias y, según un informe preliminar de esa entidad, en algunas parcelas sólo existen unas tres mil plantas de maíz en una manzana, cuando el promedio de plantas oscila entre 25 mil y 30 mil plantas por cada manzana.

ALERTAN SOBRE ENFERMEDADES

En su informe, el Comupred también alerta a las autoridades nacionales sobre la aparición de algunas enfermedades en los animales, entre las que destacan infecciones pulmonares en los cerdos, diarrea negra en vacunos, viruela aviar y coriza, así como infecciosa en las aves.

En la comunidad de Angostura de Dudú, el productor Jorge Miranda García reportó al Comupred que seis de sus vacas padecen diarrea negra, mientras que al señor Víctor González se le murió una res a causa de esa enfermedad.

GUERRA A LAS RATAS

Julio César Hernández, de la Dirección Nacional de Sanidad Vegetal y Semillas del Mag-For, informó que han hecho una serie de monitoreos en la zona y, durante la semana del 12 al 16 de julio recién pasado, realizaron 53 trampeos de ratas, logrando la captura de 137 hembras y 125 machos.

“Este porcentaje es bastante crítico… (porque) la captura permisible es del 10 por ciento y aquí andamos por un 35 por ciento y esto indica que habrá problemas serios cuando el cultivo esté en la etapa de producción”, apuntó Hernández.

Sin embargo, el funcionario precisó que, a través del Programa Nacional de Vigilancia Fitosanitaria del Mag-For, esa entidad estaba en proceso de comprar unos 800 kilos de raticidas y 600 trampas de golpe, para paliar la situación que también afecta a varias comunidades de El Rama, Nueva Guinea y San Carlos, al sur del país.

En el caso de Waslala, el informe del Comité Municipal de Prevención, Atención y Mitigación de Desastres (Comupred) expresa que a partir del 15 de julio las lluvias “han incidido en la disminución de la población de ratas en las parcelas”…

No obstante, en un informe anterior, el mismo Comupred expresaba que “no se observó daño en los pastos, tal a como se ha dicho, pero claro, nosotros sabemos muy bien que el pasto es el material favorito para las ratas, tanto para comida como para hacer sus nidos”.

Sobre ese particular, Miguel Ángel García Jarquín, alcalde auxiliar en la comunidad de Puerto Viejo, dice que “el pasto que más afectan es el de la variedad “asia” que es el que más persiguen y es el que más existe aquí porque el pasto mejorado se ha ido sembrando desde hace poco tiempo y casi no hay aquí”.

Mientras en la zona de Río San Juan, las ratas han afectado los cultivos de granos básicos, quiquisque, plátanos y pastos en las comunidades de Los Chiles, Cruz Verde y Laurel Galán.

El ingeniero Julio César Chamorro Vanegas, delegado del Mag-For en Río San Juan, informó que mantienen la vigilancia fitosanitaria a nivel de fincas, “hay una preocupación a nivel nacional, por lo que estamos trabajando en conjunto con los gobiernos municipales, iglesias y otras instituciones”, apuntó.

Reconoció que la plaga de ratas se devoró la siembra efectuada con semilla mejorada que corresponde al plan Libra por Libra, por lo que los productores han tenido que resembrar, de tres a cuatro veces.

Observó como un agravante los incendios agrícolas que han arrasado con los controles biológicos como las serpientes que controlaban el equilibrio de la existencia de las ratas

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