- Los esposos Clinton fueron los encargados de abrir el evento
- El hijo de Ronald Reagan hablará hoy para impulsar la causa de investigaciones científicas
Boston (EE.UU.)/EFE
A la espera de John Kerry, los demócratas abrieron ayer a lo grande su convención en Boston con los “pesos pesados” del partido, el matrimonio Clinton, el ex presidente Jimmy Carter y Al Gore, el candidato que perdió las elecciones del 2000 ante George W. Bush.
Los 4,353 delegados demócratas —a los que hay que añadir 611 suplentes— iniciaron sus trabajos la mañana del lunes en reuniones, divididos en grupos por identificación étnica (como latinos, afroamericanos o asiáticos) o grupo de interés (homosexuales, veteranos o discapacitados).
Pero estas reuniones fueron sólo el preludio de la primera sesión de la Convención Demócrata que se inició a las 8:00 p.m. y que continuará con todo su fulgor a partir de las 11:00 p.m. con la aparición en el estrado del FleetCenter de Boston de los oradores invitados entre los que destacan el matrimonio Clinton.
Los Clinton, el ex presidente Bill y su mujer Hillary (senadora por el Estado de Nueva York), son uno de los platos fuertes de la convención hasta que el jueves por la noche Kerry concluya la reunión con su discurso de aceptación de la candidatura demócrata.
Pero sí los delegados tendrán que esperar cuatro días para ver en el FleetCenter al hombre que confían derrote al presidente George W. Bush en las urnas el próximo 2 de noviembre, Kerry no ha podido contenerse hasta entonces para aparecer en Boston.
En lo que ha sido la primera sorpresa de la convención —antes incluso de que dé inicio de forma oficial—, Kerry se presentó de imprevisto en la ciudad durante la noche del domingo para aparecer en el partido de beisbol que el equipo local, los Red Sox, disputaron a los Yankees de Nueva York.
Y en un símbolo de lo que se puede esperar en los próximos días, Kerry lanzó la bola inaugural a las manos de Will Pumyea, un soldado de la Guardia Nacional de Massachussetts, veterano de las guerras de Afganistán e Irak, antes de salir con destino a Florida donde continuó su gira de campaña.
A menos que el senador por Massachusetts tenga otra sorpresa guardada, Kerry no debería dejarse ver por Boston —la ciudad donde nació hace 60 años— hasta la noche del miércoles.
Los asesores de Kerry tampoco desean que se produzcan muchas más sorpresas, especialmente en lo que respecta a los discursos que decenas de destacados dirigentes demócratas realizarán ante los delegados hasta el jueves.
Los organizadores de la convención, empezando por su Presidente, el gobernador de Nuevo México, Bill Richardson, se han esforzado en repetir una y otra vez que el tono de la reunión tiene que ser positivo y dejar de lado los ataques contra Bush y su vicepresidente, Dick Cheney.
Los Clinton ya han señalado que han entendido el mensaje.
El ex presidente Jimmy Carter, que precede a los Clinton, también esté dispuesto a mantener el espíritu de la convención y refrenar sus críticas a la administración Bush.
El que lo puede tener más difícil para controlar sus ataques es Al Gore, vicepresidente durante los mandatos de Bill Clinton y que fue derrotado de forma ajustada por Bush en las elecciones presidenciales del 2000.
Por ejemplo, no hace mucho, Gore llamó a Bush un “cobarde moral” durante un discurso
REPUBLICANOS INSTALAN “COMANDO DE GUERRA”
Se suponía que ésta sería la semana de gloria para los demócratas en Estados Unidos, con todos los reflectores de los medios de comunicación estadounidenses enfocados sobre la convención que designará oficialmente a John Kerry como su aspirante a la Casa Blanca, pero alguien se olvidó de decírselo a los republicanos.
En medio de una lucha política cerrada por llegar a la Presidencia de Estados Unidos, los republicanos pusieron en marcha un “comando de guerra”, abierto las 24 horas del día, a pocos pasos de la convención demócrata, para ametrallar con comunicados el mensaje de sus adversarios políticos.
“No somos tan tontos como para pensar que podemos competir con los 15,000 periodistas que cubrirán la convención”, dijo el jefe de comunicación del Partido Republicano, Jim Dyke, a la AFP. “Pero creemos que tenemos una oportunidad de plantear nuestro punto de vista”.
Unos 30 funcionarios y numerosos jóvenes voluntarios transformaron dos pisos de un edificio, a metros de la convención, en un animado centro neurálgico que trabaja sin pausas.
BUSH SE RETIRA
El presidente de EE.UU., George W. Bush, permanecerá esta semana en su rancho de Texas, siguiendo una tradición, según la cual, el gobernante se aparta de la atención pública mientras el partido opositor celebra su Convención Nacional.