Los nuevos en Cooperstown

Edgard Rodríguez C. Acostumbrados a salir ilesos bajo el fuego que derretía a otros, Dennis Eckersley y Paul Molitor deberían saber manejar las emociones. En lugar de eso, fueron presas del nerviosismo, cuando eran ingresados al Salón de la Fama del beisbol en Cooperstown el domingo. Pero quizá lo esencial es que aún cuando se […]

Edgard Rodríguez C.

Acostumbrados a salir ilesos bajo el fuego que derretía a otros, Dennis Eckersley y Paul Molitor deberían saber manejar las emociones.

En lugar de eso, fueron presas del nerviosismo, cuando eran ingresados al Salón de la Fama del beisbol en Cooperstown el domingo.

Pero quizá lo esencial es que aún cuando se les entrecortó la voz y sus manos temblaron al leer sus discursos, sobre el terreno fueron firmes.

Ambos llevaron el juego al nivel de la excelencia y ahora han sido reconocidos.

Ahí estaba Eckersley, el hombre del mostacho poblado y cabellera prolongada, junto a Molitor, el artillero de las muñecas veloces.

Eckersley, un destacado abridor, alcanzó la grandeza desde el bullpen, pero ha entrado a Cooperstown por todo lo que hizo en su carrera.

Entre 1975 y 1986, Eckersley fue abridor y coleccionó marca de 149-130 y 3.71, con una campaña de 20 triunfos (20-8) en 1978 con Boston.

Lanzó además un partido sin hit ante los Angelinos el 30 de mayo de 1977. Sin embargo Tony LaRussa tuvo la visión y lo envió al bullpen.

Eso ocurrió en 1987 y llegó a coleccionar 390 salvados, tercera cifra más grande de la historia. Y aseguró su nombre para siempre.

Su momento cumbre llegó en 1992, cuando salvó 52 partidos, con 1.91 en efectividad y 7 victorias. Ganó el Cy Young y el Más Valioso.

Molitor desde su inicio mostró su calidad. Tras debutar con promedio de .273 en 1978, saltó a .322 y 304 en los dos años siguientes.

En doce ocasiones caminó sobre los 300 puntos, fue a siete Juegos de Estrellas, resumió 3,319 hits y resultó Más Valioso en una Serie Mundial.

Molitor saltó al futuro en 1987, cuando mantuvo la atención del mundo del beisbol con una racha de 39 partidos conectando de hit.

Ese año fue además, líder de bateo con .357, y pese a actuar sólo en 118 juegos, anotó 114 carreras y remolcó 75 para Milwaukee.

Por eso y más, Eckersley y Molitor, están en el lugar que les corresponde.

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