Cuando la hípica era de La Industria a La Morita

Roberto Sánchez Ramírez*/Especial para LA PRENSA El desfile salía de “La Industria”, propiedad de Rafael “Payo” Cabrera, en las cercanías de El Arbolito. Uno de los primeros caballistas de Managua fue don David Lacayo Herdocia, que por su elegancia y estilo de montar era conocido como “El Príncipe Negro”. Puntos famosos del recorrido fueron la […]

Roberto Sánchez Ramírez*/Especial para LA PRENSA

El desfile salía de “La Industria”, propiedad de Rafael “Payo” Cabrera, en las cercanías de El Arbolito. Uno de los primeros caballistas de Managua fue don David Lacayo Herdocia, que por su elegancia y estilo de montar era conocido como “El Príncipe Negro”. Puntos famosos del recorrido fueron la cantina del Gato Abraham y La Morita, cerca del Camino de Oriente

A Rafael “Payo” Cabrera Lacayo, los caballistas de Managua le deben mucho reconocimiento por la hípica, especialmente de los desfiles del 1 y 10 de agosto, con motivo de las festividades de Santo Domingo de Guzmán. “Payo”, junto con su padre, don Rafael Cabrera Lezcano, eran dueños del Beneficio de Café “La Industria” que quedaba en los alrededores de El Arbolito.

“Payo” Cabrera prestaba las facilidades de “La Industria” para que se organizaran y de allí salieran estos desfiles, lo que vino a ser una tradición desde los años 1950 hasta 1978. Los desfiles del 1 y 10 de agosto se convirtieron en los más importantes del país, y los caballistas nicaragüenses esperaban estas fechas para lucir sus mejores caballos.

En “La Industria”, “Payo” Cabrera tenía cuadras que prestaba a los amigos que querían llevar animales para irlos preparando y lucirlos en los desfiles, también llevaban ejemplares que recién se habían importado, lo cual era siempre una novedad. La actividad en “La Industria” comenzaba un mes antes del primero de agosto, por la tarde se reunían los caballistas para hablar de caballos, planificar los desfiles y montar los ejemplares que estaban alojados allí.

LOS MAS CONOCIDOS CABALLISTAS

Entre los caballistas que frecuentaban “La Industria” estaban: Barney y Adolfo “Popo” Chamorro Benard; Octavio, Silvio y Jaime Lacayo Rappaccioli; Luis, Alejandro y Jorge Carrión Montoya; Desiderio “Yeyo” y León Jirón; Alberto Belli, Juan Rueda Rueda, Alcides Meza Molina, René Bequillard Fernández y Pablo Leal.

Iván Falla Reñazco, Max Padilla, Milton Solórzano Morgan, Gastón Sequeira, Mario Perdomo “El Tallador”; Ernesto Salazar Elizondo, Marcial Solís, Narciso “Chicho” Blanco que no era caballista, pero amigo de todos estos señores, también algunos jóvenes de entonces como Octavio y Daniel Lacayo Crespo, César Augusto Lacayo Lacayo, Orlando Lacayo Mendoza y Silvio Lacayo Saballos.

Julito Blandón era una especie de encargado de protocolo, tenía a su cargo las atenciones y cuidados de la novia hípica, la acompañaba en el desfile en una berlina, a la novia el primero de agosto la iba a traer a su casa una comisión de caballistas y se hacía una ceremonia.

EL RECORDADO CéSAR HANON

Antes de la salida de los desfiles se hacía en el picadero una exhibición y un juzgamiento que era dirigido desde la tarima por el ya fallecido César Hanón, un gran entusiasta del hipismo, conocía a todos los caballos y caballistas. Él se encargaba de que las cosas se desarrollaran en orden. César fue una persona muy popular y apreciada, siempre se le recuerda con cariño y respeto.

El desfile hípico del 1 de agosto salía de “La Industria”, entre las diez y once de la mañana, la primera parada era en la Plaza de la República frente al Palacio Nacional, de reorganización y descanso, duraba alrededor de veinte minutos, el desfile subía sobre la Avenida Roosevelt hasta la Compañía Automotriz (donde es actualmente la Vicepresidencia de la República), allí se hacía el segundo alto, después hasta una cantina que se llamaba el Gato Abraham.

El 10 el desfile llegaba hasta la Hacienda La Morita, sobre el camino de tierra. La Morita quedaba en los alrededores de lo que hoy es el Camino de Oriente, los jinetes regresaban a “La Industria” ya pasadas las 7 de la noche. En “La Industria”, “Payo” Cabrera les tenía una sopa de gallina y tragos. Pocas damas montaban a caballo, entre las que más se recuerdan están: Maritza Romero de Reyes, María Clemen Bequillard, Anita y Mary Bolaños, Clarita Parodi Basset.

Había otro evento que los caballistas consideraban muy importante, que era una sopa que ofrecían los hermanos Desiderio “Yeyo” y León Jirón, en su casa que quedaba por la antena de Radio Mundial. Esta sopa se hacía en el sábado que quedaba entre el 1 y el 10 de agosto, también esto llegó a ser una tradición y adquirió el nombre de “La sopa de los Jirones”.

FUENTE INFORMATIVA

Especial agradecimiento a Octavio “Tabo” Lacayo Crespo, quien aportó valiosos datos y consiguió fotografías que ilustran este reportaje. Caballista desde muy joven fue el primer presidente de la Asociación de Criadores de Caballos (Anicsa), en la actualidad es director del Registro Genealógico de Caballos de Pura Sangre española y caballo iberoamericano. Gracias también a Gastón Sequeira, uno de los caballistas de mayor experiencia en el país, persona apreciada en el ambiente del hipismo.

* Academia de Geografía e Historia de Nicaragua.

Además:
El Príncipe Negro
Breve historia del hipismo

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