Fernando Cavenaghi

Rusia y todo el poder del dinero

ERA UNA LIGA SIN TRASCENDENCIA, PERO LA APARICION DE UNA SERIE DE MAGNATES dispuEstos a invertir PERMITIO el desembarco DE VARIAS ESTRELLAS Los anuncios se suceden unos tras otros. Esta semana, el Spartak Moscú hizo pública una contratación estelar: nada menos que Dmitri Alenichev, reciente ganador de la Champions League con el Porto regresa a […]

  • ERA UNA LIGA SIN TRASCENDENCIA, PERO LA APARICION DE UNA SERIE DE MAGNATES dispuEstos a invertir PERMITIO el desembarco DE VARIAS ESTRELLAS

Los anuncios se suceden unos tras otros. Esta semana, el Spartak Moscú hizo pública una contratación estelar: nada menos que Dmitri Alenichev, reciente ganador de la Champions League con el Porto regresa a su país (y al equipo que defendía antes de emigrar, con el que logró cuatro ligas de Rusia entre 1994 y 1998) a cambio de poco más de 1,2 millones de dólares por año. Pero la contratación no sorprendió a muchos. A pesar de que, a diferencia de la mayoría de los países de Europa, la liga rusa se está disputando en este momento (y tiene una atractiva lucha por el liderazgo, con el Torpedo Moscú ubicado en la cima, y cinco equipos con una diferencia de sólo tres puntos), el mercado de pases está abierto y ofrece novedades todos los días. En realidad, es la consecuencia más visible de un fenómeno amplio: el de una liga que crece a fuerza de dinero. Y que ya se plantea como una competencia fuerte contra los torneos más competitivos del mundo.

El caso del Spartak es un buen ejemplo de lo que ocurre con la mayoría de los equipos. El equipo está atravesando una crisis de juego que lo llevó a luchar para evitar el descenso. Por esa razón, su propietario, Leonid Fedum, ha decidido no escatimar gastos con tal de reposicionarlo como una potencia de la liga. Fedum ocupa el puesto 437 en la lista de los máximos millonarios que realiza la revista Forbes y es el dueño de la petrolera Lukoil. Posee una fortuna estimada en 1300 millones de dólares y en algún sentido es una suerte de Roman Abramovich con menos dinero, ya que el propietario del Chelsea también ha sido beneficiado por el reparto de las empresas petroleras de la desaparecida Unión Soviética.

Fedum no para de comprar: su primer paso fue la contratación del prestigioso entrenador italiano Nevio Scala; luego, se aseguró al defensa central serbio Nemanja Vidic, gran figura del Estrella Roja de Belgrado. Y luego, siguió su raid comprador por Argentina: se aseguró al lateral de Boca Juniors y de la selección albiceleste, Clemente Rodríguez, y al goleador de River, Fernando Cavenaghi, un jugador por el que la Juventus había hecho sucesivas ofertas en los dos últimos años. De este modo, el Spartak puede ser considerado un equipo “multinacional”, ya que cuenta con futbolistas de Yugoslavia, Bosnia, Senegal, Camerún, Macedonia, Belarús, Ucrania, Nigeria y Brasil.

De cualquier modo, la fiebre compradora no se limita al Spartak. Y el fútbol sudamericano, siempre necesitado de dinero, suele ser el principal proveedor. Un ejemplo es el Saturn, que cuenta con cinco brasileños, cuatro argentinos, un uruguayo y un paraguayo. Y no se sienten satisfechos. Por eso, esta semana contrataron a otros dos argentinos: Daniel Montenegro (River) y Antonio Barijho (Boca). El desafío es el frío y la adaptación. Son muchos los que tienen problemas para jugar en condiciones extremas.

Sin embargo, el precio accesible de los futbolistas sudamericanos los hace especialmente atractivos. El Lokomotiv Moscú contrató por dos temporadas al brasileño Francisco Lima, de 33 años, que viene de jugar en la Roma y que era pretendido también por clubes prestigiosos como el Valencia y el Betis. Pero Valery Filatov, hombre fuerte de la industria naval, hizo pesar su dinero (el mismo que utilizó para quedarse con el costarricense Winston Parks) y se quedó con Lima.

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