- EL TOUR DE FRANCE SE CERRo DESPUES DE UNA EDICION EN LA QUE FALTARON CICLISTAS PREPARADOS PARA LUCHAR
CON VERDADERAS POSIBILIDADES POR LA PUNTA y darle PELEA al gigante norteamericano, lance armstrong
El tibio verano parisino recibió ayer la llegada de los ciclistas del Tour de France. Ya es una tradición de décadas: miles de personas apretujadas contra las vallas, el paseo triunfal por los Champs Elysées y las bicicletas casi de paseo (ya que se trata de una etapa meramente formal) por un empedrado que ha visto desfilar a los grandes campeones y que recibió al hombre que ya ha logrado incorporar su nombre a la historia dorada de la prueba ciclística más importante del mundo. Lo cierto es que el norteamericano Lance Armstrong ya entró en la historia. Pero su triunfo (el sexto consecutivo, lo que marca un hito para la historia del ciclismo) no logra ocultar una realidad preocupante: cercado por los problemas vinculados al doping y la falta de participantes realmente preparados para dar batalla por la victoria, el Tour está cerrando una de sus ediciones más pálidas y no tiene por delante un futuro que permita ser optimista.
Se sabe que buena parte de la competencia apenas genera problemas para los ciclistas de punta y que todo se resuelve en las pruebas contrarreloj de montaña, donde el rendimiento sobrehumano de Armstrong suele marcar enormes diferencias con respecto al resto. Entre el miércoles y jueves últimos (cuando se corrieron las etapas de Alpe d’Huez, con 15,5 kilómetros cronometrados, y la que une Bourg D’Oissans con Le Grand Bornand) la prueba tuvo su definición. Pero en realidad, como suele ocurrir con las malas películas, todos sabían cómo iba a terminar desde hace mucho. De hecho, después de la primera semana, 20 de los 21 directores de equipo anunciaron que Armstrong iba a ganar. Incluso, Johan Bruyneel, director del US Postal, el equipo del norteamericano, reconoció que su ciclista estrella no está en su mejor momento: “Armstrong no está más fuerte que otros años, no por lo que se refiere a 2001 y 2002. Es verdad que el año pasado cometió algunos errores pero este año ha programado bien la carrera. Más bien la impresión que existe es que los otros favoritos no han estado al nivel que se esperaba de ellos. Y lo digo pensando sobre todo en Jan Ullrich e Iban Mayo”. Con respecto a Ullrich, Bruyneel aseguró que “pasó de una baja forma a un muy buen estado en demasiado poco tiempo, sólo cinco semanas. Es posible, pero en un momento te quedas sin fuerzas. De todos modos, sigo creyendo que Ullrich es el mayor rival de Lance”. ¿Por qué Jan Ullrich no puede derrotar a Armstrong? El alemán, ganador del Tour en 1997, padece el “estigma Armstrong”: en las primeras cinco veces que el norteamericano ganó el Tour… él fue cinco veces segundo. Y esta parece haber sido su última participación en Francia, ya que mostró una muy pálida actuación.
¿Pero es que Armstrong es muy superior al resto o domina en un tiempo en el que no hay rivales a la vista? Para muchos, la clave radica en una maniobra que data de un año, cuando el vasco Joseba Beloki (ver aparte) rodó muy pocos metros por delante del norteamericano y éste logró esquivarlo y seguir pedaleando sobre la pradera sin perder el equilibrio. Allí, se terminó la principal amenaza para el múltiple ganador. Y por ahora, la combinación entre su experiencia y el poderío de su equipo es insuperable para el resto. Claro que esto supone un problema para el Tour: Armstrong seguirá marcando récords, pero la prueba sentirá el impacto de la falta de verdaderos atractivos.