Adolfo Olivas Olivas/Corresponsal
ESTELI.- La niñez y adolescencia de Ronald Antonio Romero Hernández estuvieron atrapadas por el abandono y la drogadicción. Hoy en día convertido en predicador evangélico, trabaja con todas sus fuerzas para contribuir a la recuperación de más de 30 jóvenes que atraviesan los mismos problemas que él sufrió.
Romero Hernández nunca ha recibido la sonrisa, el abrazo y caricias de sus progenitores, dice que el afecto familiar no ha existido en su vida, sin embargo siente el calor de hermanos y gran amor por aquellos muchachos que están envueltos en los vicios.
“Yo ni siquiera conozco a mi papá, mientras que mi mamá me abandonó. Mi abuelita Graciela Hernández fue la que me crió, pero a partir de los 11 años caí en las garras de las drogas como la marihuana, el pegamento y el zéner”, relata.
Después de seis años consecutivos de vagancia prolongada en las calles de Estelí, se convirtió en evangélico, dando un enorme giro a su vida.
“Desde que me convertí en cristiano evangélico sentí la necesidad de ayudar a los jóvenes que padecen problemas similares a los que yo sufrí. Aunque por falta de recursos económicos no sabía cómo hacerlo”, afirma Ronald Antonio, que en los próximos días comenzará a estudiar la carrera técnica de Comunicación Social.
ESCUELA DE REHABILITACIÓN
Para testificar de su transformación y rescatar a los jóvenes con problemas de drogadicción y alcoholismo, Ronald Antonio fundó el Centro de Rehabilitación Cristo es la Respuesta, situado en el barrio Estelí Heroico, al noroeste de la ciudad.
El centro de rehabilitación, ubicado en casa de la señora Vilma Vílchez, funciona por la noche los días viernes, reuniéndose entre 30 a 50 muchachos que presentan serios problemas sociales.
En sus citas, reflexionan sobre sus vidas y buscan construir proyectos de vida, reuniéndose en pequeños grupos a los que han llamado Jehová es mi libertador, Jacob, Éxodo, La venida de Cristo, Apocalipsis y Guerreros de Dios.
RESULTADOS
Yader Alfaro Altamirano, de 22 años, a través del tiempo venía presentado adición al alcoholismo, sin embargo desde que se abrió hace cuatro meses el centro de rehabilitación, se ha mantenido sobrio.
“No he probado una gota de licor y ahora en mi casa todos están alegres por el gran cambio que han visto en mí. Esto es gracias a Dios y a Ronald que nos ha presentado un camino diferente con la ayuda de Jesucristo”, refiere Alfaro Altamirano.
El joven recuperado, asegura que si otras personas de buen corazón se involucran en este tipo de acciones, un alto número de jóvenes lograrían romper las cadenas que los mantiene atrapados a las drogas y otros males sociales.
ESFUERZO PROPIO
“Con esfuerzo propio conseguimos el dinero para el refrigerio, la papelería y otros materiales que ocupamos en las reflexiones”, señala Ronald Antonio, que en determinado momento ha vendido hasta sus ropas para costear los gastos.
Comenta que parte de sus ganancias como vendedor ambulante de cosméticos y medicina natural, los invierte en el centro de rehabilitación, pero que se hace necesario que otras personas se involucren en este proyecto.
“Toda persona, organización o institución que nos quiera ayudar para rescatar a estos jóvenes, nos puede llamar al teléfono 614-8648”, explica.