Fernando García S.
que el conductor y su ayudante sean personas educadas, que tengan palabras decentes en su trato personal y sobre todo que no conduzcan bajo los efectos del licor. También es importante que el conductor modere el volumen de la música, que daña los tímpanos y aturde, no permite conversar y altera la salud de los pasajeros, además de no permite oír la bocina de las ambulancias, bomberos, etc.
Los ayudantes y conductores deberían brindar su mano amablemente a las madres que abordan la unidad de transporte cargando dos o tres niños, igual a las personas que tienen alguna discapacidad, y a los ancianos, facilitándoles una segura entrada y salida. Por otro lado, los choferes deben aprender a no competir con los de otras unidades, respetar las luces de los semáforos y esperar que el pasajero haya subido completamente y se sostenga de las barras, para continuar su marcha.
Finalmente, es recomendable que el dueño y el personal de servicio verifiquen que las puertas y ventanas puedan abrirse y cerrarse con facilidad, que las barras donde se sujeta el pasajero no tengan nada que lo puedan herir, que los asientos y sus respaldares no estén rotos, pues esto puede causar daño a las personas y a su ropa.
Ruego a Dios que los ilumine, proteja de accidentes dolorosos, para que los esfuerzos de la Patria no sigan fracasando ni malográndose sus beneficios.