En Managua unos 200 bomberos, entre voluntarios y permanentes, arriesgan sus vidas en esta estación.

Apagafuegos ¡siempre listos!

Desde 1936 el Benemérito Cuerpo de Bomberos de Nicaragua ha brindado su servicio desinteresado salvando vidas y evitando pérdidas materiales ocasionadas por el fuego. LA PRENSA pasó un día con estos hombres que cotidianamente arriesgan sus vidas para ayudar a otros Angélica Martínez R. Un chirrido saca a todos de sus actividades en el cuartel. […]

  • Desde 1936 el Benemérito Cuerpo de Bomberos de Nicaragua ha brindado su servicio desinteresado salvando vidas y evitando pérdidas materiales ocasionadas por el fuego. LA PRENSA pasó un día con estos hombres que cotidianamente arriesgan sus vidas para ayudar a otros

Angélica Martínez R.

Un chirrido saca a todos de sus actividades en el cuartel. Ha sonado la alarma, que indica que hay una emergencia en curso. La vieja pelota de futbol, que minutos antes era el centro de atención, queda solitaria en el patio.

La cara del teniente Martín Bustamante, bombero permanente de la estación ubicada frente al Estadio Nacional, se ve iluminada cuando anuncia a voz en cuello que “hay un 63 (abejas africanizadas), en el Parque de la Paz”.

Cinco jóvenes toman sus cascos y suben al camión que los trasporta abriéndose paso entre los ríos de asfalto vivo que conforman avenidas y automóviles en la capital.

Diez minutos más tarde han llegado. El enjambre de abejas mide un poco más de medio metro de largo y está ubicado en la copa de un árbol de laurel, cerca de donde se construye la Concha Acústica.

Las consecuencias para las víctimas de los ataques de estos insectos, llegan incluso a la muerte.

El empleado de la Alcaldía que hizo la llamada de emergencia sugiere que lancen un chorro de agua a presión para matar a las abejas.

“No es recomendable”, explica el cabo Mario Ruiz. “Si sólo las espantamos van a atacar. Es mejor quemarlas”.

Media hora más tarde unos trapos, una varilla y un galón de gasolina forman una antorcha con cuyo fuego abrasan las abejas. Caen muertas como lluvia. La operación que sólo tomó cinco minutos probablemente salvó a más de uno del ataque de estos insectos.

El agua se llevó los cadáveres dispersos en el suelo, en lo que se llamaría una operación limpia. El equipo regresa al cuartel.

LLAMADAS FALSAS

Al entrar a la cabina de mando —un cubículo forrado por un vitral que da a la calle frente al Estadio y donde a duras penas caben cuatro personas—, cinco teléfonos repican furiosos casi al unísono.

–Aló, Benemérito Cuerpo de Bomberos, ¿en qué le podemos servir…?

—¿Cómo estás amor? —responde una voz adolescente.

–Niña, ¿no tenés qué hacer? ¿Por qué llaman para estar molestando? Colgá y no volvás a llamar…

—Uy, qué perro ¿y si no me da la gana?

–¿Si no? ¡Voy a mandar a la Policía para que le pongan las quejas a tu mamá!

No jodás hijo de…, parecés cochón.

–¿Eso te enseñan en la escuela? Tu número es 88-299…

El teniente Bustamante, tira bruscamente el auricular y su mirada la deja fija en el vacío. “No entienden, que en lo que mantienen ocupada la línea alguien puede estar pasando por una emergencia y no se puede comunicar con nosotros”, cuenta en forma áspera y en tono de disgusto.

En el lapso de una hora, entre las 9:00 a.m. y las 10:00 a.m., 30 llamadas falsas idénticas a la descrita, entraron. Según Bustamante, esa hora es la de menos incidencia. “Por la noche es peor”.

Otras llamadas indicando emergencias los han engañado. “Una vez les avisaron de un conato de incendio por la Fosforera y cuando llegaron no había nada. “No tenemos recursos suficientes y movilizar una ambulancia, por ejemplo, implica gasto de gasolina, además de que podría necesitarse en otro lugar”.

En esta estación sólo tienen dos plantas con identificador de llamadas que fueron donadas por BellSouth, “pero con ellas sólo detectamos las llamadas hechas a través de celulares. Necesitamos con urgencia más equipos para castigar a los que se dedican a hacer este tipo de llamadas falsas”.

NO HAY MUJERES BOMBEROS

Martín Bustamante es además sobreviviente del accidente ocurrido el pasado 4 de enero en el que murió el capitán Orlando Rivas Fletes junto a Francisco Collado García, de tan sólo 13 años de edad, cuando se dirigían a sofocar una pequeña quema de monte en los alrededores de la Dirección General de Migración y Extranjería.

“Si esa llamada hubiera sido falsa habrían muerto en vano”, se consuela. De aquel accidente, a Martín le quedó una desviación en la columna que le impide cargar las 60 libras del equipo que se utiliza para apagar incendios.

Cuando se entra en esta estación es notoria la ausencia del género femenino. ¿No existen mujeres interesadas en ingresar al Benemérito Cuerpo de Bomberos?

“Sí, responde el subteniente Marlon Carrión, pero ellas no son permanentes. Sólo vienen los domingos. Quizás sea, porque el entrenamiento de un bombero es pesado y no lo aguantan. Para esto hay que tener vocación de servicio”.

¡AYUDA!

Para funcionar adecuadamente, según la administración de esta estación bomberil, se necesita C$1.353,000 córdobas anuales, pero sólo logran recaudar como máximo unos 60 mil córdobas mensuales.

Cada estación debe gestionar sus propios fondos. No cuentan con apoyo del Estado y viven prácticamente de la caridad. “Ha habido ocasiones en que pasamos hasta tres meses sin poder pagarles a los bomberos permanentes”, dice Freddy Baldovino, administrador de ese cuartel.

El salario —que en realidad es una ayuda económica— consiste en 800 córdobas. Pero su mayor preocupación en estos momentos es la falta de equipos de protección y los repuestos de los vehículos.

“Tenemos tres ambulancias, pero dos están dañadas y ocho camiones que funcionan de milagro, porque no hay dinero para repuestos y hay que improvisar”, dice Baldovino.

Aunque no hay un estudio sobre el déficit de hidrantes en la capital, es un hecho que en algunos sectores no existen, dificultando la labor de los bomberos.

ANIVERSARIO

Tras diez años de servicio continuo, el 25 de julio de 1946, hace 58 años, el Cuerpo de Bomberos de Managua mediante los decretos presidenciales 405 y 406, fue honrado dándole la categoría de Benemérito y declarando esta fecha como día de celebración nacional.

Según el capitán Julio Díaz Baldizón, la única institución que goza de ese título es la Cruz Roja. “El título de Benemérito se otorga sólo a instituciones que sirven desinteresadamente a su país”.

Las actividades de conmempranas horas en la mañana izando el pabellón nacional. Luego de la formación y el toque de sirenas a eso de las 10:00 a.m., una delegación visitará el cementerio occidental para honrar a los caídos en acción.

Al final de tarde se reunirá la tropa y delegaciones de otras federaciones de bomberos en un desfile que recorrerá los principales barrios occidentales. Cabe señalar que el 12 de octubre es el día de todas las federaciones bomberiles de Nicaragua. Pero hoy, es exclusivo del Benemérito Cuerpo de Bomberos.

El desfile saldrá de la gasolinera Esso de Linda Vista para terminar en la Estación de Bomberos frente al Estadio Nacional, con un solemne acto presidido por el mayor Enrique Cedeño.

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