- Colegio Quinta Nina empieza a sentir efectos de falta de alimento
Arlen Pérez
Colegios como el Quinta Nina, ubicado en Carretera Norte, aún esperan el vaso de leche que antes financiaba el Gobierno de Japón. Aunque aún no se han dado casos de deserción escolar, el personal de ese centro manifestó que algunos estudiantes se quedan sin desayunar y que ya han tenido ausencias por esta situación.
“Hemos tenido problemas con la falta de ánimo. Deserción no ha habido, pero sí en ocasiones hay quienes faltan y dicen que no asistieron porque no tenían que comer y sus padres no los mandaron”, explicó Virginia Pérez, profesora de quinto grado del colegio Quinta Nina.
Agregó que los niños que llegan a clases sin desayunar se ven afectados en su aprendizaje. “Un niño que está sin comer no puede rendir igual al que ha comido”, dijo.
María del Socorro Vargas, directora del colegio Quinta Nina, manifestó que la mayoría de los 640 niños de ese centro eran beneficiados con el proyecto. “Les hace falta porque algunos no vienen desayunados, en la medida de lo posible los padres se sacrifican para mandar a los niños comiditos. En este colegio el vaso de leche lo recibían 610 niños que ahora solicitan la leche”, expresó.
Vargas relató que la mayoría de los padres de estos niños son personas de escasos recursos por lo que no podrían hacerse cargo del proyecto en ese colegio.
A LA ESPERA DEL BANCO MUNDIAL
El Ministerio de Educación espera que el Banco Mundial traslade 3.5 millones de dólares del fondo catalítico de siete millones de dólares que le corresponden a Nicaragua este año. A inicios de este mes el ministro de Educación, Silvio De Franco, dijo que el problema radicaba en que el fondo catalítico es reciente y aún no existe el mecanismo legal o financiero para realizar la transferencia.