Quema su casa antes de terminar con su vida

Elízabeth Romero Roman, Times, serif»> Quema su casa antes de terminar con su vida Elízabeth Romero Un hombre pereció ayer tras prenderle fuego a la casa y luego colgarse de una solera en el cuarto donde dormía. Su cónyuge estaba dentro de la vivienda y para evitar que saliera el hombre dejó las puertas cerradas […]

Elízabeth Romero

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Quema su casa antes de terminar con su vida


Elízabeth Romero




Un hombre pereció ayer tras prenderle fuego a la casa y luego colgarse de una solera en el cuarto donde dormía. Su cónyuge estaba dentro de la vivienda y para evitar que saliera el hombre dejó las puertas cerradas con llave.

Las llamas, el humo y el pedido de auxilio de María Laguna Ruiz, de 50 años, que gritaba desde el interior de la vivienda, terminaron con la apacible calma de un sector del barrio Las Torres, la madrugada de ayer. Los vecinos rescataron a la mujer que estaba a punto de perecer calcinada.

“¡Auxilio! ¡Sálvenme!”, relató una de las vecinas que gritaba la señora Laguna Ruiz desde el interior de la sala de su casa, cerrada bajo llave.

Laguna Ruiz fue dejada encerrada por su cónyuge Bernardo José Vargas Masís, de 55 años, con la clara intención de que ésta pereciera bajo el fuego.

Uno de los vecinos, que omitió su nombre, explicó que para salvar a la mujer debieron derrumbar una de las puertas de la casa, porque las llamas amenazaban con consumirla, al igual que a otra parte de la vivienda.

A esa hora, el cuarto donde se encerró Vargas Masís ya había sido consumido por el fuego, mientras las llamas amenazaban con expandirse a una casa contigua.

Los dueños de la vivienda rehusaron comentar lo ocurrido, pero permitieron a los periodistas ingresar a la misma para observar los destrozos causados por las llamas.

Gloria Hernández, jefa de Información y Análisis del Distrito Cuatro de la Policía, expresó que a eso de las 8:30 de la noche del sábado acudió al sitio una patrulla policial debido a que había una alteración al orden, provocada por Vargas y un hijo suyo, de nombre Jeiser de la Cruz Vargas Laguna, de 28 años, cuando ambos ingerían licor.

Sin embargo, Laguna Ruiz, cónyuge de Vargas, pidió a los miembros de la patrulla 0091 que no se lo llevaran preso, y que ella ventilaría el caso después con la Comisaría de la Mujer.

Los vecinos expresaron que el pleito familiar continuó e incluso Vargas Masís impidió que la mujer acudiera a un culto religioso que celebraban muy cerca de su casa, hasta que ocurrió la tragedia.

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