Don Lucío López Joya, ex miembro de la Resistencia Nicaragüense y ex GN.

“Nos echaron a pelear entre hermanos”

Mirna Velásquez Sevilla, JohnnyCajina y José Adán Silva Hace exactamente 25 años, la Guardia Nacional estaba en desbandada. Dos días antes, su jefe director Anastasio Somoza Debayle había abandonado Nicaragua. Los altos mandos de ese cuerpo militar también siguieron sus pasos. En Rivas, Pablo Emilio Salazar, el temido “Comandante Bravo”, no hizo mérito a su […]

Mirna Velásquez Sevilla, JohnnyCajina y José Adán Silva

Hace exactamente 25 años, la Guardia Nacional estaba en desbandada. Dos días antes, su jefe director Anastasio Somoza Debayle había abandonado Nicaragua.

Los altos mandos de ese cuerpo militar también siguieron sus pasos. En Rivas, Pablo Emilio Salazar, el temido “Comandante Bravo”, no hizo mérito a su apodo y abordó una lancha con rumbo desconocido sobre las aguas del Cocibolca.

Ésa fue la última vez que lo miró don Lucío Antonio López Joya, un ex oficial de la Guardia Nacional que para entonces contaba con 27 años. “Cuando fuimos derrotados no teníamos abastecimiento de nada, ni comida ni municiones y tuvimos que esparcirnos por todo el territorio nacional. No sé si algunos de mis compañeros murieron o vivieron. Sólo he visto a unos cuantos de los que estuvieron conmigo hasta el final”, expresa.

López Joya recuerda que logró llegar hasta Jinotega a la casa de unos familiares, pero luego en Dipilto, departamento de Nueva Segovia de donde es oriundo, fue identificado y capturado. “Es que todo mundo sabía que yo era guardia. Yo nunca lo negué, fui orgullosamente guardia”.

“Los sandinistas me maquearon (golpearon). No me pasó nada en combate e iba a morir de la manera más sencilla, pero un amigo de la infancia, que era sandinista, me salvó la vida”, manifiesta.

“Me integré en la vida productiva, tuve preparación y hasta me dieron algunos cargos de confianza en la empresa agropecuaria Laureano Mairena. No estaba ahí ni por partido ni por política, simplemente estaba agradecido porque me habían dado la mano para seguir adelante”, añade.

SE HIZO CONTRA

Pero don Lucío se enlistó en la filas de la contrarrevolución poco tiempo después. “Me fui a la Contra porque no estaba acostumbrado a ese tipo de vida. Era difícil aceptar eso de hacer colas. No teníamos libre comercio y teníamos que vender las cosas al precio que decía el Estado a través de Micoin (Ministerio de Comercio Interior) y eso molestaba mucho” , revela.

Hoy, a sus 52 años, don Lucío es parte de un grupo de desmovilizados de la Resistencia Nicaragüense que se instaló hace siete meses en el capitalino parque Guatemala para solicitar las 50 manzanas de tierra que les prometió la administración de doña Violeta Barrios de Chamorro cuando depusieron las armas en 1990. Junto a ellos también están sus antiguos enemigos, los retirados del Ejército Popular Sandinista, que reclaman lo mismo.

“Yo era partidario de Somoza y vengo de una familia liberal, pero no apoyo a los liberales de ahora. Todos los gobiernos nos han utilizado y traicionado. Por eso estamos aquí tratando de obtener una parcela para producir, llevar una vida normal y ser personas más útiles”, dice con firmeza don Lucío.

“No me arrepiento de nada”, expresa López Joya, quien dice estar resentido con aquellas personas que pertenecían a ambos bandos, “pues nunca pensaron que nos estaban echando a pelear entre hermanos”.

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