- Juez de Los Ángeles rechaza
acusación de compañía americana que quería enjuiciar a los afectados del Nemagón como mafiosos
José Adán Silva
Lucas Evangelista Roque, el hombre en ruinas que asegura que desde hace 18 años no duerme en paz, ya no es un mafioso en Estados Unidos y se ha librado de un juicio criminal que, junto a mil personas más, le interpuso el año pasado una compañía norteamericana a la que ellos acusan de haberlos expuestos a los efectos tóxicos del pesticida Nemagón.
La acusación la interpuso el pasado 23 de diciembre la compañía Dole Food Company Inc. en Los Ángeles, California, contra unos mil campesinos nicaragüenses, ex peones de las plantaciones bananeras, a quienes se les acusó de haber violado la Racketeer Influenced and Corrupt Organizations (RICO).
RICO es una Ley Federal contra el Crimen Organizado y la Corrupción en organizaciones y empresas, que fue aprobada en 1970 por el Congreso estadounidense y cuya creación original se pensó para combatir a las famosas mafias italo-americanas que, al mejor estilo de Al Capone y otros capos famosos, bañaron de sangre el suelo estadounidense en las clásicas guerras de familias.
La demanda, radicada en una Corte del Distrito Central de California y archivada como el caso CV03-9416NM, señala que los abogados de los bufetes que impulsan demandas hasta por 17 mil millones de dólares contra estas tres compañías y sus respectivos clientes cometieron varios actos fraudulentos contemplados en la Ley RICO.
SENTENCIA FAVORECE A VÍCTIMAS DE PESTICIDA
No obstante, una sentencia de la juez Nora M. Manella, quien ha estado viendo el caso, rechazó la acusación de la compañía Dole y libró del juicio a los principales señalados, incluyendo a los abogados de los campesinos nicaragüenses que se declaran afectados por el Nemagón.
La sentencia de Manella fue emitida el pasado 14 de julio y en ella rechaza los cargos imputados por la Dole a los abogados y campesinos nicaragüenses.
La Dole argumentó en su demanda que los abogados nicaragüenses contrataron a personas que nunca trabajaron en las bananeras para hacerles aparecer como afectados por el Nemagón; fabricaron evidencias médicas fraudulentas; intentaron demandar fraudulentamente en Estados Unidos a una compañía que en un juicio en Nicaragua no estaba siendo demandada y trataron de cobrar millones de dólares bajo conceptos de indemnización para personas que no estaban enfermas ni habían trabajado en las bananeras.
Dicha ley, de haber sido aceptada la demanda de la Dole, hubiese permitido a los jueces sentenciar por montos de entre tres y cinco veces mayores al valor original de los daños, encarcelar a los ejecutivos, y confiscar propiedades y activos de los que violasen la ley.
Unos doce mil nicaragüenses demandan en Estados Unidos, Nicaragua, Venezuela y Ecuador, a tres compañías norteamericanas a las que acusan de haberlos expuestos a los efectos tóxicos del Nemagón, durante la aplicación de ese plaguicida en los años setenta y ochenta.