- Espera que la Policía convoque
a conferencia de prensa y aclare “que yo no soy la persona a quien ellos andan buscando”
Luis Eduardo Martínez M./Corresponsal
MATAGALPA.- Después de pagar una multa de siete mil 500 córdobas en Migración y Extranjería, por no haber legalizado su estadía en Nicaragua, por un año completo, Orlando José Guerrero Marcano está de regreso en Matagalpa y espera cumplir con otros requisitos para tramitar su residencia nicaragüense.
La Policía Nacional lo había arrestado este martes por su “parecido casi exacto” con el sacerdote costarricense Enrique Vásquez Vargas, buscado por la Policía Internacional (Interpol) por pedofilia.
Guerrero dice que sin reconocer su error, la Policía estuvo presionando a la Dirección General de Migración y Extranjería para que lo denunciaran por estar ilegalmente en Nicaragua, según le comentara el titular de esa dependencia Luis Toruño.
El venezolano, de 31 años de edad, dijo esperar que la Policía convoque a una conferencia de prensa para que “se disculpen y que también muestren fotos y se den cuenta de que yo no soy la persona a quien ellos andan buscando”.
“Me siento mal porque, psicológica y moralmente, ¿quién le paga a uno por estos tres días que he pasado en esta situación que no se conoció sólo en Nicaragua, sino también en todo Centroamérica?”, añadió Guerrero, esforzándose por contener el llanto.
En medio del drama, el venezolano dijo que recibió el respaldo de la Embajada de su país en Nicaragua, de la Cancillería costarricense y del director general de Migración y Extranjería de Nicaragua, Luis Toruño.
MIGRACION LE PIDIO DISCUlPAS
De Toruño, elogió el hecho de que “él sí me pidió disculpas, se puso a la orden, lo que no hizo el cuerpo policial de Managua porque en realidad ellos (Policía) me dejaron botado (en Migración). El señor Toruño se portó muy bien conmigo”.
Guerrero considera que sus derechos fueron violentados por la Policía Nacional porque mientras estuvo arrestado fue víctima de presiones psicológicas.
De su estatus migratorio, Guerrero dijo que, además de la multa, ayer mismo pagó en Migración y Extranjería para obtener una prórroga de su estadía por 30 días.
El venezolano, quien es miembro de un grupo juvenil de la parroquia Santa María de Guadalupe, en Matagalpa, reconoció que mientras estuvo arrestado “lloré mucho, pero también oré mucho y llegó un momento en que le pedí al Señor que me ayudara”.
QUIERE SER RELIGIOSO
Guerrero dijo que salió de Venezuela en el año 1999, cuando llegó a Costa Rica internándose en el Convento Reina de los Ángeles, de Cartago, donde realizó dos años de noviciado.
En Costa Rica, Guerrero conoció a las Hermanas Clarisas, quienes le recomendaron que viajara a Nicaragua, estableciéndole el contacto con la misma orden religiosa en Ciudad Darío.
De allí pasó a Jinotega y posteriormente a Matagalpa, viajando mensualmente a Managua en el proceso de inserción al sacerdocio, lo que considera como su vocación.