Alberto L. Alemán Aguirre
Roman, Times, serif»>Golpes en la mesa
Los primeros seis meses de Berger
Alberto L. Alemán Aguirre
Las esperanzas eran demasiado grandes para lo que la realidad podía permitir, y a juzgar por las encuestas más recientes, el gobierno de Oscar Berger en Guatemala termina sus primeros seis meses con calificaciones más negativas que buenas.
El balance es mixto, porque indudablemente habrá de apuntársele buenas iniciativas políticas y sociales, aunque también algunas inconsecuencias. Algunas no son más que un cumplimiento tardío de los Acuerdos de Paz de 1996.
Si se trata del tema de la seguridad —la principal preocupación de los guatemaltecos— el Gobierno que asumió el 14 de enero sale reprobado.
El 50 por ciento de los encuestados estima que no ha hecho nada para contrarrestar los índices de violencia; un 37.8 por ciento opina que ha hecho poco y el resto que mucho.
El sondeo fue realizado por la firma Vox Latina para el diario El Periódico entre 400 personas, entre el 10 y el 11 de mayo pasados. El margen de error es del 6 por ciento.
La cifra de hechos delictivos violentos va en ascenso. Las últimas semanas produjeron una ola de asesinatos espeluznantes y un blanco especial del crimen han sido las mujeres, a un ritmo que empequeñece el seguido por los asesinatos impunes de la mexicana Ciudad Juárez (300 asesinadas en 10 años). En Guatemala, solamente en estos seis meses, los homicidios de guatemaltecas superan probablemente ya los 250.
“Es muy temprano a sólo seis meses exigir resultados”, dijo Berger en su defensa. “Nunca en campaña dijimos que íbamos a terminar con la violencia, eso es un absurdo”.
El Presidente argumenta que careció de recursos. Es cierto. Al principio de su mandato, trascendió que la administración anterior de Alfonso Portillo dejó inmensos huecos en un ficticio presupuesto. Ahora, el nuevo Ejecutivo espera contar con más fondos gracias a una reforma tributaria para la cual Berger tuvo que hacer arreglos con todos los partidos, incluyendo un encuentro polémico con el ex dictador José Efraín Ríos Montt, caudillo de la segunda fuerza parlamentaria, el ex gobernante FRG.
La reunión despertó dudas sobre la seriedad del combate a la corrupción que pregona Berger.
Curiosamente, la encuesta indica que en términos generales, la manera en que Berger maneja el país es vista como satisfactoria por una mayoría.
Otro problema importante ha sido la constante perspectiva de violencia de parte de los ex patrulleros que colaboraron con el Ejército en la guerra contrainsurgente. Reclaman indemnizaciones prometidas por Portillo. Afortunadamente, esperarán a que el Congreso apruebe una ley que permita los pagos.
A favor del Presidente habrá que destacar la reducción del Ejército de 27 mil a 15 mil 500 hombres, el inicio de un programa de resarcimiento a las víctimas civiles de la guerra civil, la persecución y encarcelamiento de algunos funcionarios corruptos, y las investigaciones contra Portillo, hoy refugiado en México.
Además, se lleva a cabo un programa para recuperar miles de armas de manos civiles y se aumentó la presencia policial en las calles.
También habrá que destacar que Berger lograse incorporar a su equipo a la Premio Nobel Rigoberta Menchú como embajadora de buena voluntad, y que Rosalina Tuyuc, otra reconocida líder indígena, dirija la comisión de resarcimiento.
Sin embargo, por ahora habrá que esperar por verdaderos resultados.