La Policía confundió a Orlando Guerrero Marcano (Izqda.) con el sacerdote costarricense Enrique Vásquez Vargas (Dcha.) por su parecido “casi exacto”.

Pifia con venezolano

Ciudadano capturado el martes en Matagalpa como sospechoso de ser el sacerdote tico Enrique Vásquez Vargas, resultó ser venezolano Paradero de Vásquez Vargas sigue en el misterio, mientras Casa Alianza acusa a la Iglesia Católica de no colaborar para su captura Luis Eduardo Martínez M. y Elízabeth Romero La Policía Nacional se equivocó el martes […]

  • Ciudadano capturado el martes en Matagalpa como sospechoso de ser el sacerdote tico Enrique Vásquez Vargas, resultó ser venezolano
  • Paradero de Vásquez Vargas sigue en el misterio, mientras Casa Alianza acusa a la Iglesia Católica de no colaborar para su captura

Luis Eduardo Martínez M. y Elízabeth Romero

La Policía Nacional se equivocó el martes al creer que había capturado al sacerdote costarricense Enrique Vásquez Vargas, buscado en su país por pedofilia, cuando en realidad la persona a quien se detuvo en Matagalpa se trata del ciudadano venezolano identificado como Orlando José Guerrero Marcano, de 31 años, confirmó LA PRENSA.

Aunque la Policía no lo reconoció oficialmente ayer, LA PRENSA logró conocer extraoficialmente que los exámenes comparativos de las huellas dactilares del detenido con las del sacerdote Vásquez Vargas resultaron negativos. Sin embargo, las autoridades comprobaron que Guerrero Marcano, aunque entró legalmente a Nicaragua por el puesto fronterizo de Peñas Blancas el 7 de julio del 2003, su estatus es ilegal, porque no renovó su permanencia como manda la ley.

Ante eso, las autoridades decidieron remitirlo a la Dirección de Migración y Extranjería del Ministerio de Gobernación, porque será deportado del país.

El padre Francisco Reyes Herrera, párroco de la iglesia Santa María de Guadalupe, en Matagalpa, fue el primero en asegurar que el detenido por la Policía era Guerrero Marcano y no Vásquez Vargas, buscado por Interpol.

Reyes Herrera se reunió ayer temprano con funcionarios de la Embajada de Venezuela, a quienes les dejó varios documentos que, según él, probaban que Guerrero es de nacionalidad venezolana.

“Es notorio de que todo esto fue una gran confusión, pero ojalá de que esto se resuelva de la mejor manera”, dijo el padre Reyes Herrera, al referirse a la detención de Guerrero.

MUESTRA DOCUMENTOS

LA PRENSA intentó comunicarse con el jefe de Relaciones Públicas de la Policía Nacional para corroborar esta versión, pero no fue posible. Sin embargo, horas antes, el comisionado Marlon Montano había dicho que continuaban esperando los resultados comparativos de las huellas dactilares del detenido con las del sacerdote Vásquez Vargas, facilitadas por las autoridades costarricenses.

El padre Reyes Herrera mostró a LA PRENSA y a la Embajada de Venezuela una certificación del Juzgado Civil de la parroquia La Guaira, del municipio de Vargas, Venezuela, que indica que el nacimiento de Guerrero está inscrito bajo el número 340, folio 170 del libro del Registro Civil de Nacimientos correspondiente al año 1973.

Para confirmar, el sacerdote matagalpino también mostró documentos que acreditan los estudios de bachillerato y estudios técnicos en computación realizados por Guerrero en Venezuela.

Según la versión del padre Reyes, Guerrero Marcano tiene un año de pertenecer a un grupo juvenil de la parroquia Santa María de Guadalupe y, en Matagalpa, estudia la carrera de Sicología en una universidad local.

“ES UNA PERSONA DE ORACIÓN”

Por su parte, Maricela Cisne, dueña de la vivienda donde arrestaron a Guerrero Marcano, aseguró que éste vivía en su casa desde hace dos meses y que “lo conocimos porque él es una persona de oración”.

Cisne dijo que el venezolano es miembro del Movimiento Carismático de la parroquia Santa María de Guadalupe, en el barrio Guanuca.

Antes, Guerrero estuvo con el padre Douglas Araica, en una parroquia de Jinotega, a donde llegó después de haber estado trabajando con las Hermanas Clarisas en el Monasterio Reina de los Ángeles, en Costa Rica.

De allí pasó a trabajar con la misma orden de religiosas en Ciudad Darío, para luego irse a Jinotega.

Según la señora Cisne, el venezolano siempre estaba trabajando en la Ermita de Santa María de Guadalupe y los domingo vendía arroz con leche para recoger fondos y poder comprar los instrumentos musicales de la Iglesia.

CASA ALIANZA: “ES PREOCUPANTE”

Mientras tanto, la organización humanitaria Casa Alianza acusó ayer a la Iglesia Católica de no colaborar en la búsqueda del sacerdote Vásquez Vargas, quien también habría estado en Honduras en las últimas semanas.

Un cable de la agencia AFP, fechado en San José, capital costarricense, recoge declaraciones vertidas por el director regional de Casa Alianza, Bruce Harris, a radio Monumental de San José.

“Es preocupante, siento que no estamos recibiendo el apoyo de la Iglesia (Católica), el mismo obispo Juan Alberto (Abelardo) Mata, secretario de la Conferencia de Obispos de Nicaragua, dijo ayer que no es función de la Iglesia alertar a la Policía”, dijo Harris.

LA PRENSA se comunicó al teléfono 0713-5939, de la casa de monseñor Mata en Estelí, pero una persona informó que se encontraba fuera de la ciudad.

Según el director de Casa Alianza, el sacerdote costarricense ha permanecido en las últimas semanas en la comunidad de El Paraíso, al sureste de Honduras, hasta donde ha ingresado sin registrarse en los puntos de Migración y donde aseguró hay varias familias que lo apoyan.

VENEZUELA PRESTÓ COLABORACIÓN

El Embajador de Venezuela, Miguel Gómez, informó que la Policía Nacional les solicitó temprano su colaboración para enviar huellas dactilares de Orlando José Guerrero Marcano a Venezuela y verificar si se trataba efectivamente de un ciudadano venezolano, como él alegó al momento de su arresto.

Guerrero Marcano fue capturado el martes al anochecer como sospechoso de ser el sacerdote costarricense Enrique Vásquez Vargas, acusado de varios abusos sexuales contra menores en su país.

Guerrero Marcano presentó ante la Policía un pasaporte con el número 1104159 y registra su ingresó a Nicaragua por Peñas Blancas el 7 de julio del 2003.

El diplomático aseguró que en esa sede no existe registro que indique que esa persona estuviera en el norte de Nicaragua, aunque aclaró que es opción de los ciudadanos de esa nación reportar o no su estadía en el país.

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