Catherine MarcianoAFP
Los servicios secretos británicos cometieron graves errores en su análisis sobre el supuesto arsenal de armas de destrucción masiva (ADM) en Irak antes de declarar la guerra, pero el primer ministro Tony Blair no es responsable de estas fallas, concluyó un informe oficial independiente divulgado este miércoles.
Las conclusiones de una comisión multipartita presidida por Lord (Robin) Butler fueron severas con respecto a los servicios de inteligencia británicos, pero nunca tan fuertes como aquéllas del reciente informe del Senado estadounidense sobre la CIA.
Desacreditando claramente el principal argumento utilizado por Tony Blair para atacar Irak en marzo del 2003, el informe suscitó, como primera reacción, una inesperada mea culpa del primer ministro británico ante la cámara de los comunes.
Blair declaró que “asume la entera responsabilidad” por los errores que se puedan haber cometido en la utilización de los informes de inteligencia y que aceptaba “totalmente las conclusiones del informe”.
El primer ministro británico afirmó una hora después de divulgado el informe de 200 páginas, que las pruebas de que Saddam Hussein tenía ADM eran “menos seguras, tenían menos fundamentos” de lo que se decía antes de que comenzara la guerra.
Y lanzó otra inédita confesión: “Debo aceptar que, en los meses pasados, parece cada vez más claro que en la época de la invasión, Saddam (Hussein) no tenía almacenamientos de armas químicas y biológicas listas para ser desplegadas”.
Es posible que Saddam Hussein haya desarrollado antes de la guerra en Irak misiles de largo alcance que violaban los reglamentados por las Naciones Unidas, pero “no había cantidades significativas de armas químicas y biológicas capaces de ser desplazadas, ni planes avanzados para utilizarlas”, fustigó el informe.