- Residuos de la Zona Franca provocan un “aroma” fétido, dice personal universitario
Wilder Pérez R.
Visitar la Universidad Nacional Agraria (UNA) en estos días resulta desagradable. El ambiente se mantiene apestoso, producto del tratamiento de desechos líquidos de la Corporación de Zonas Francas que se encuentra a pocos metros del centro de estudios.
Según los trabajadores de la UNA, el hedor que emana de los estanques es insoportable. Es similar al de una alcantarilla, por lo que todo el día mantienen una mano ocupada con el pañuelo en la nariz.
AFECTACIONES EN LA COCINA
Uno de los más preocupados es José Chévez Solís, responsable de la cocina de la universidad. Según el supervisor, diariamente se preparan raciones para 1,800 personas, entre trabajadores y estudiantes, pero éstos tienen problemas para digerir los alimentos.
Según Chévez, “la gente sufre mareos y ganas de vomitar, se van a comer lejos para aguantar un poco ese mal olor, pero además ese olor se mete en los almacenes de comida y ahí permanece”.
TEMEN USO DE MATERIAL CORROSIVO
Cristóbal Medrano, profesor de Gestión Ambiental de la UNA, presume que ahí se tratan productos con cloro y azufre que hasta forman una nube sobre la universidad, que está corroyendo la malla y el techo de su infraestructura desde hace varios meses, además del hedor que se apoderó del lugar la semana pasada.
CZF BUSCARÁ SOLUCIÓN
Por su parte, Gilberto Wong, presidente de la Corporación, aseguró a LA PRENSA no estar enterado, y desdijo del rector de la UNA, Telémaco Talavera, por haber hecho pública la denuncia antes de avisarle de manera formal.
“No sé del problema, pero ya giré instrucciones a nuestra gente para que le busque una respuesta, aún cuando no me doy por enterado, porque lo estoy sabiendo por los medios de comunicación”, afirmó Wong.
A simple vista podría pensarse que los líquidos se están derramando de los vertederos, pero habrá que esperar a que se reúnan los técnicos de la Zona Franca y la UNA para solucionar el problema.