Armando Guevara Fletes
Ojalá que los jóvenes nicaragüenses no se metieran en pandillas.
Los jóvenes nacen libres, entre familias que los aman, con un futuro por delante para estudiar, para ser útiles a su país, a su familia y a la sociedad. No hay razón para delinquir. A ningún joven le gustaría que el muerto fuera su hermano. El incauto que se mete las pandillas debería saber que cuando los de un grupo matan a uno del bando contrario, él es cómplice de esa muerte que siempre lo atormentará.
Cada joven debe decir no a la violencia y al odio. Sus padres no lo trajeron al mundo para que fuera un asesino y en la cárcel no tendrá las comodidades que tiene en su casa, por muy pobre que sea.