Cristóbal Mendoza
El sábado 26 de junio del año en curso se efectuó un congreso de la diáspora nicaragüense en el Miami Comunity College, al que fui invitado como presidente del Conipoe.
No asistí a dicho congreso porque se preparó a través de la internet, a sabiendas que sólo el tres por ciento de los hogares nicaragüenses tienen computadoras; porque los cargos que las personas tienen en dicho congreso no se los otorgó la comunidad a través de unas elecciones democráticas; porque el pueblo no participó, pues las invitaciones fueron escogidas.
Además, no asistí porque uno de los temas a tratar era el de las remesas, sobre lo cual ya se había acordado en el año 2003, con el entonces secretario de la Presidencia de la República, doctor Leandro Marín, que no se tocara, pues había intereses de por medio. Asimismo, porque ninguno de los organizadores del congreso participó en la ardua lucha que la comunidad exiliada organizó durante muchos años, tanto en Washington como en Miami.
El Comité de Nicaragüenses Pobres (Conipoe) desconoce las resoluciones de ese congreso, pues carece de legalidad. Ellos tienen derecho de realizar congresos pero sólo pueden hablar en nombre de quienes asistieron al mismo.
Presidente de Conipoe.