Carlos Martínez Morán
En sala de varones del Hospital Antonio Lenín Fonseca, el joven de 29 años, Andrés Gaitán Oseles se recupera de los múltiples golpes recibidos tras caerse de la parte más alta de un árbol de mamón, hasta donde había subido para cortar sus frutos que vendería luego en los mercados capitalinos.
El hecho se produjo el domingo pasado en la comarca El Tunel, en el departamento de Masaya, de donde fue trasladado en estado inconsciente a un centro de salud de esa localidad, pero luego fue remitido al Hospital Antonio Lenín Fonseca, presentando además abundante sangrado de oídos, nariz y boca.
Con mucha dificultad y palabras entrecortadas, el afectado relató que el hecho se produjo a eso de las 11:00 a.m., cuando trataba de cortar un racimo de mamones que se encontraba en la parte más alta del árbol. “Pero parece que me descuidé y me vine abajo. Me pasé llevando algunas ramas y cuando reboté contra el suelo yo sólo sentí un inmenso dolor y luego todo se oscureció”, dijo el campesino, quien a pesar del percance señaló que espera salir pronto del hospital para subir de nuevo a los árboles a cortar las frutas porque ése es su medio de vida.
Su amigo Silvio Domingo Cano González, quien le cuida en el hospital, aseguró que Gaitán Oseles logró sobrevivir de puro milagro a la caída. “Es un palo de más de siete metros y no sé cómo pudo aguantar el golpe que recibió”, dijo.
Aseguró que los médicos que atienden el caso le dijeron que el paciente únicamente resultó con golpes en diferentes partes de su cuerpo y una lesión leve en el cuello.
Dentro de unos días le darán de alta y será trasladado a su lugar de origen, donde esperará algún tiempo para continuar con su peligroso trabajo.