Revolución

Marlon José Navarrete Espinosa. Hace ya 25 años que triunfó la revolución sandinista, pero Nicaragua no volvió a ser la misma. Los sandinistas encaminaron el país al caos, al desorden, al irrespeto y la inmoralidad. Convirtieron a la nación en limosnera y atrasada. La euforia por el poder y el fanatismo político ideológico los convirtió […]

Marlon José Navarrete Espinosa.

Hace ya 25 años que triunfó la revolución sandinista, pero Nicaragua no volvió a ser la misma. Los sandinistas encaminaron el país al caos, al desorden, al irrespeto y la inmoralidad. Convirtieron a la nación en limosnera y atrasada.

La euforia por el poder y el fanatismo político ideológico los convirtió en verdugos en lugar de gobernantes, en carceleros en lugar de libertadores.

Daniel Ortega y su FSLN, con su soberbia y prepotencia convirtieron las montañas de Nicaragua en un gran sepulcro. Dieron muerte en los campos en lugar de arados y semillas para producir. Con el terror aplastaron la esperanza. El anhelo de paz era delito y mientras la gente padecía hambre y escasez los comandantes derrochaban en abundancia saqueando al Estado, despilfarrando lo que no les pertenecía. El único programa social para los jóvenes era darles un fusil y enviarlos a morir a su guerra.

Pero nunca podrán encarcelar las ansias de libertad y democracia de todo un pueblo valiente, inteligente y acostumbrado obligadamente al sacrificio. Sobre todo porque perdieron la guerra ante Dios y jamás podrán ganar. Veamos si la Nicaragua de hoy era la que queríamos hace 25 años.

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