Leopoldo Villalta López
Los desempleados somos muchos, nos identificamos fácilmente en los parques, calles, iglesias y sistemas penitenciarios, además por nuestro paso apresurado cuando al caer la tarde regresamos a casa y se nos dibuja una amplia sonrisa cuando conseguimos algo de comida para nuestra familia.
Los desempleados no disfrutamos cuando vemos a los empleados en televisión diciendo que van a huelga para reclamar cualquier cosa. Sólo le pedimos a Dios tener un empleo con buen salario mensual, equivalente a lo que gana por mediodía de labor un ministro o diputado.
Los empleos temporales de limpiar predios de centros de salud, escuelas, ministerios; descargar furgones, poner un tapagoteras o destaquear un inodoro, pintar una puerta o arreglar cercas, todos desaparecieron porque los asesores económicos del gobierno de don Enrique Bolaños en su afán de recaudar más millones en impuestos exoneran a los grandes contribuyentes, y a cualquier obrero que realiza los trabajos antes mencionados les exigen registro como proveedor del Estado, documento engorroso que se consigue con conectes, dinero, paciencia y viajando a Managua.
¡Señor! Que sea para bien todo lo que aguantamos.
Matagalpa