Federico Kraudy Salgado
Ante la negativa del señor Ricardo Serrano, gerente general de Pensiones del INSS, en cuanto a mi pensión de invalidez, pregunto cuál es la alternativa que me brinda esta institución después de haber enterado 59.6 por ciento de las cotizaciones.
Estuve afiliado en el INSS de 1981 a 1990 y como me desempeñaba como profesor de la UNAN y del Ministerio de Cultura coticé dos veces por mes durante diez años. En 1998 sufrí un ataque al miocardio por lo que tres años después (2001) tuve que solicitar la mencionada pensión.
Estoy consciente que no acredité las 750 semanas de cotizaciones (15 años) y no tengo las 150 cotizaciones de los últimos seis años precedentes a la fecha de mi invalidez laboral; no obstante, por las cotizaciones aportadas y por haber coadyuvado a la preparación académica de centenares de jóvenes, considero humano que reciba hoy, en mi vejez, un justo reconocimiento económico en correspondencia al porcentaje de las cotizaciones que enteré a esa institución, las que constituyen una no muy modesta cantidad de dinero.
¿Por qué si la afiliación al INNS es obligatoria y la cotización es retenida por la patronal y enterada a la institución correspondiente, se niegan los beneficios cuando el afiliado reclama? El dinero que cotizan los asegurados se pierde si no se completan las cuotas, lo que implica que el trabajador tiene obligaciones y no derechos, convirtiéndose entonces el pago del seguro en un impuesto por trabajo, es decir que nos esquilma un porcentaje de nuestros salarios a cambio de nada.
Pido al señor Ricardo Serrano y a la señora Edda Callejas Montealegre, presidenta Ejecutiva del INNS, que piensen en mi caso, sin excesivo apego a reglamentos, que fueron elaborados para esquilmar a los “asegurados”.
Asegurado