Fatima El-IssawiAFP
“Soy Saddam Hussein al-Majid, presidente de la República de Irak”, dijo el miércoles el ex dictador al juez de instrucción y al director general del Tribunal Especial Iraquí (TSI) que fueron a entregarle su orden de detención.
Vestido de forma tradicional árabe, visiblemente más flaco, con bigote, Saddam dio unos “buenos días” glaciales a la asistencia y luego preguntó: “¿Van a interrogarme hoy, sí o no?”, contó a la AFP un adjunto del TSI que fue testigo de la escena.
Para demostrar su desprecio a sus visitantes, Saddam se sentó en una silla mientras la asistencia seguía de pie.
“Parecía estar en buena salud, orgulloso y sin ningún remordimiento”, añadió el adjunto. La entrevista no duró más de cinco minutos.
Todo empezó el miércoles a las 05H00 locales. “Fui a casa de Salem Chalabi (presidente del TSI). Preparamos algunos papeles y nos dirigimos con otras personas (hacia el lugar donde está detenido Saddam) en un cortejo de cuatro o cinco coches”, contó este adjunto del TSI, que no quiso revelar el lugar del encuentro.
“Llegamos hacia las 08H45 y esperamos un cuarto de hora antes que Saddam entrara en la habitación”, explicó.
Los demás responsables del antiguo régimen, que iban vestidos con un traje de prisionero pero con distintos colores, entraron uno tras de otro.
“Todo el procedimiento duró sólo un cuarto de hora y a las 09H15 todo había terminado”, subrayó el adjunto de Chalabi.