La utilización racional de madera y la diversificación de sus productos es la meta de los “eco trapiches”.

“Eco trapiches” en Chinandega

Certificación orgánica es la meta de un grupo de productores de dulce y alfeñique Carol MunguíaCorresponsal / Chinandega Alcanzar una producción elegible para ser certificada como orgánica, es la meta de un grupo de productores de caña de azúcar, que artesanalmente manufacturan dulce y alfeñique. La primera fábrica, de seis que se instalarán en Posoltega, […]

  • Certificación orgánica es la meta de un grupo de productores de dulce y alfeñique

Carol MunguíaCorresponsal / Chinandega

Alcanzar una producción elegible para ser certificada como orgánica, es la meta de un grupo de productores de caña de azúcar, que artesanalmente manufacturan dulce y alfeñique.

La primera fábrica, de seis que se instalarán en Posoltega, Chichigalpa y El Viejo, municipios donde se elabora el dulce concentrado, se instaló en la comunidad de El Totolar, sitio de pioneros en este tipo de trabajo productivo.

Los microempresarios son respaldados por la Cooperativa de Servicio Múltiple El Progreso R.L. y por los fondos del pequeño productor del Ministerio del Ambiente y los Recursos Naturales (Marena), provenientes de donaciones de Finlandia, Dinamarca y Suecia, pues son organismos que son el brazo financiero de esa cartera estatal.

Francisco Hernández, el primer beneficiario con un eco trapiche, manifestó que fue después de un intercambio de experiencias con productores de dulce en Honduras, que decidieron plantear sus inquietudes a la cooperativa El Progreso, que canalizó gestiones directas con Marena como ejecutores del proyecto piloto en Occidente.

“Queremos transformar nuestra producción en la primera fase del proyecto, pero también queremos servir de réplicas para varios sectores de Chinandega y León que se dedican a este negocio rentable para más de 120 familias en este momento”, sostuvo.

Al explicar cómo la producción manejará los desechos sólidos y líquidos, impulsarán la reforestación y trabajarán un producto limpio, Hernández sostiene que el proyecto cuesta más de 15 mil dólares, es decir, 90 mil para las seis fábricas a instalarse”, 70 mil aportados por Marena y 20 mil dólares por los favorecidos.

La mayoría de los agricultores dedicados a este rubro, aseguran que el trabajo será libre de contaminación y que esto permite el uso de los subderivados como es el alfeñique de sabores, como valor agregado y entrarían a un mercado más competitivo, donde el precio dejaría mejores utilidades.

La zona de las comarcas rurales El Tololar No. 1 y No. 2, es un lugar donde se reestablece la cultura de la producción de dulce en Chichigalpa y el nuevo sistema servirá de motor para su propio desarrollo, dijo el alcalde Víctor Sevilla, al asistir al acto de inauguración de la microempresa.

AMBIENTALISTAS

Martina Meyrat, representante de los Fondos de Pequeños Proyectos (FPP), destacó que tanto el Danida, ASDI y Finida, organismos de cooperación de Dinamarca, Suecia y Finlandia, aportan estos fondos para acciones que tiendan a conservar el ambiente, sobre la línea de la reforestación y cuencas hídricas y la reducción de la contaminación.

“Estos fondos se destinan para poblaciones pobres y una prioridad para los grupos de mujeres y los indígenas”, indicó Meyrat, al agregar que existe otro proyecto en Carazo que pretende mejorar a 22 trapiches, con la diferencia es que aquí la infraestructura es totalmente nueva”, concluyó.

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