- Llegan de vacaciones gracias al sacrificio de sus padres y están agradecidos con Cuba
Johnny Cajina Guillén
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Estudiantes nicaragüenses regresan de Cuba
| Llegan de vacaciones gracias al sacrificio de sus padres y están agradecidos con Cuba |
Johnny Cajina Guillén
Los abrazos y las sonrisas se repitieron una y otra vez ayer en el Aeropuerto Internacional cuando unos setenta jóvenes estudiantes nicaragüenses arribaron al país procedentes de Cuba, donde cursan estudios universitarios.
Se trata apenas de una parte de la numerosa delegación de estudiantes de escasos recursos que fueron beneficiados por el sistema de becas del Gobierno cubano y que de momento regresan para pasar vacaciones con sus familiares.
La mayor parte de los muchachos estudian Medicina en la provincia de Villa Clara y llegaron a bordo de un vuelo charter de la compañía Aero Caribean. Los boletos aéreos, que tienen un costo de 260 dólares, fueron costeados en su totalidad por los padres de familia a base de ahorros y muchos sacrificios. Al final la recompensa se expresaba en los múltiples abrazos.
Rosalía Saldaña Gallo agitaba su pañuelo para saludar desde lo lejos a su hijo Orlando Hilario Quijano, quien partió hace cinco años a la isla a estudiar Medicina.
“Vengo de San Francisco Libre y con mucho sacrificio pagué el boleto de mi muchacho, pero estoy contenta y agradecida por los estudios que él recibe”, dijo Rosalía, quien luego tomó un bus junto con su familia para viajar dos horas de regreso a su pueblo.
Los parientes llegaron indistintamente de El Realejo, San Juan de Limay, Tola o cualquier otro lugar. Algunos tuvieron la suerte de conseguir un vehículo para regresar a sus casas.
Eveling Martínez Montiel, de 23 años, regresó a su casa en la comunidad El Limonal, municipio de Tola, Rivas. Está consciente de que sus dos meses de vacaciones se los debe a su mamá, del mismo nombre, quien logró pagar el boleto gracias a la crianza y venta de gallinas y cerdos.
Blanca Munguía trabaja como auxiliar de enfermería en El Viejo, Chinandega y se “enjaranó” con un banco para pagar el boleto de su hermana Modesta Munguía, de 22 años, quien cursa Medicina en Villa Clara.
“No tenía dinero y todos me cerraron las puertas, hasta el Despacho de la Primera Dama me contestó que no había dinero para ayudarme. Pienso que el Gobierno debería al menos exonerarnos del impuesto de 34 dólares para cuando ellos regresen”, dijo en tono molesto.
Manuel Sevilla, de 21 años, estudia segundo año de Ingeniería Forestal y regresó al país junto con Ricardo Madrigal, de 20 años y estudiante de primer año de Cultura Física y Deportes. A ellos no los esperaban sus parientes, fueron niños de la calle y gracias a la gestión de la Asociación Los Quinchos estudian becados en Cuba.
“La situación está un poco fregada por el bloqueo, pero tampoco es tan fea como te la pintan aquí en Nicaragua, hay que vivirla y sentirla para darse cuenta que es otra cosa”, afirman ambos, añadiendo su agradecimiento a los cubanos por brindarles los estudios que su país les negó.