David Hicks, uno de los dos australianos detenidos sin cargos desde hace más de dos años en la base naval de Guantánamo.

Ningún detenido en la base Guantánamo es sospechoso de acto terrorista específico

Críticos afirman que EE.UU. exageró importancia de presos Ian James/AP SAN JUAN.- Un prisionero está acusado de haberse entrenado con la red terrorista Al Qaeda, y otros dos de ser aliados y guardaespaldas de Osama Bin Laden. Pero ninguno de los cientos de detenidos que permanecen en la Bahía de Guantánamo, Cuba, está imputado de […]

  • Críticos afirman que EE.UU. exageró importancia de presos

Ian James/AP

SAN JUAN.- Un prisionero está acusado de haberse entrenado con la red terrorista Al Qaeda, y otros dos de ser aliados y guardaespaldas de Osama Bin Laden.

Pero ninguno de los cientos de detenidos que permanecen en la Bahía de Guantánamo, Cuba, está imputado de efectuar un ataque terrorista, y los críticos –desde abogados defensores hasta organizaciones de derechos humanos– acusan cada vez más al Gobierno estadounidense de exagerar la importancia de los detenidos, que en su momento fueron considerados los más peligrosos.

Los militares insisten que mantienen detenidos a importantes milicianos de Al Qaeda junto con otros combatientes de la guerra de Afganistán.

Empero, el abogado Ste- phen Kenny, letrado del prisionero australiano David Hicks, dijo que teniendo en cuenta que sólo tres de los detenidos están acusados de delitos como conspiración de crímenes de guerra, “no son los terroristas que nos dijeron que eran”.

“La gente que tienen ahí es toda de un bajo rango, si es que está relacionada con Al Qaeda”, sostuvo refiriéndose al nivel que ocuparían en la organización terrorista. “La gran mayoría es inocente”.

CORTE SUPREMA SE PRONUCIA EL LUNES

Las críticas se han incrementado en momentos en que la Corte Suprema de Estados Unidos prepara un fallo –que es esperado para el lunes– el que determinará si casi 600 prisioneros podrán apelar en tribunales civiles, como pretenden sus abogados.

Cuando los primeros 20 detenidos llegaron a la base naval de Guantánamo, en enero del 2002, el vicepresidente Dick Cheney se refirió a ellos como “lo peor de un grupo muy malo’’.

El secretario de defensa Donald Rumsfeld dijo que estaban “entre los asesinos más peligrosos, mejor entrenados y despiadados de la Tierra’’.

Los abogados defensores sostienen que existen escasas evidencias de que así sea.

“El Gobierno … ha generalizado las acusaciones sobre la gente sin tener en cuenta los hechos de la realidad’’, dijo el teniente de la marina Charlie Swift, abogado de Salim Ahmed Salim Hamdan de Yemen, que aún no ha sido acusado.

Hamdan trabajaba como chofer de Bin Laden, pero Swift sostiene que nunca tomó las armas. El yemení ha permanecido aislado en una celda sin ventanas durante cinco meses y se ha deprimido, expresó Swift.

UNA TRAMPA PARA OCCIDENTE

La encargada de Derechos Humanos del Gobierno alemán, Claudia Roth, declaró ayer que la dignidad humana no puede terminar tras los muros de la cárcel iraquí de Abu Ghraib o las alambradas de Guantánamo, y que tolerar la tortura es caer en la trampa de quienes rechazan los valores de Occidente.

“El abandono de la estricta prohibición de la tortura es el primer paso para caer en la trampa de los terroristas, secuestradores y chantajistas que ponen en duda el Estado de Derecho y nuestro sistema de valores”, dijo Roth en una declaración sobre la Jornada Internacional contra la Tortura que se celebra esta sábado. (EFE)

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