- Violencia incontrolable a días del traspaso de poder
EFE
WASHINGTON.- El Pentágono estudia la posibilidad de reforzar la presencia de EE.UU. en Irak con 15,000 soldados adicionales, cuando la mayoría de los ciudadanos, por primera vez desde que empezó la guerra, opinan que el conflicto fue un error.
El Mando Central estadounidense en Irak prepara un plan de contingencia para hacer frente a la creciente resistencia de los insurgentes y a un posible aumento de la violencia coincidiendo con el traspaso de poder al Gobierno interino de Irak el próximo día 30.
Lo dijo el general George Casey en la audiencia de confirmación en el Senado como nuevo jefe de operaciones en Irak, en relación con la última ofensiva de los insurgentes que causó la muerte de al menos 100 personas, incluidos tres soldados estadounidenses, en cinco ciudades iraquíes.
Sin embargo, fuentes del Pentágono indicaron ayer a la cadena CNN que no sólo se va a mantener la presencia estadounidense en Irak, sino que podría reforzarse con tres nuevas brigadas, unos 15,000 hombres, que se añadirían a los 135,000 que ya están sobre el terreno.
Los planes de las autoridades militares chocan con el sentimiento popular, cada vez más contrario a la actuación estadounidense en Irak.
De hecho, por primera vez desde que comenzó la guerra hace más de un año, la mayoría de los estadounidenses, un 54 por ciento, considera que Washington cometió un error al enviar a sus tropas a ese país en el que hasta ahora perdieron la vida 842 soldados de EE.UU.
Así se refleja en un sondeo de Gallup publicado ayer para CNN y el diario “USA Today”, que pone de manifiesto una clara tendencia al aumento del rechazo a la guerra, ya que otra encuesta realizada el pasado mes de junio reflejaba que sólo el 41 por ciento de la población pensaba lo mismo.
Es la primera vez también que una mayoría de ciudadanos está en contra de la intervención de EE.UU. en otro país desde el conflicto de Vietnam en 1968.
Más de la mitad de los estadounidenses, el 55 por ciento, rechaza además el argumento del presidente George W. Bush, en el sentido de que la guerra contribuye a que EE.UU. sea un país más seguro y que el mundo en general haya mejorado frente a la amenaza del terrorismo.
BOMBARDEAN SUPUESTO REFUGIO DE AL QAEDA
Entre 20 y 25 personas murieron el viernes en el tercer bombardeo de aviones de EE.UU. sobre Faluya en menos de una semana, que se produjo poco después que el clérigo chiíta rebelde Muqtada Al Sadr ofreciera por primera vez apoyo al Gobierno iraquí.
Según un comunicado del portavoz militar de EE.UU., el general Mark Kimmitt, el blanco de los ataques en Faluya, al oeste de Bagdad, fue una casa donde se sospecha se escondía el presunto jefe de Al Qaeda en Irak, Abu Musab Al Zarqaui, a quien los partidarios de Muqtada se han comprometido también a combatir junto a la policía local.
En el texto no se precisa, sin embargo, si ese terrorista jordano o alguno de sus seguidores figuran entre las víctimas mortales.