“Que Maduro pare ya la explotación de madera”

Grupo ambientalista, encabezado por el sacerdote José Andrés Tamayo, demanda enérgicas acciones para detener el deterioro del medio ambiente en la vecina Honduras Alberto L. Alemán José Andrés Tamayo es el cura párroco de la localidad de Salamá, en el departamento hondureño de Olancho, fronterizo con Nicaragua. Aunque salvadoreño de nacimiento, vive aquí desde 1983 […]

  • Grupo ambientalista, encabezado
    por el sacerdote José Andrés Tamayo, demanda enérgicas acciones para detener el deterioro del medio ambiente en la vecina Honduras

Alberto L. Alemán

José Andrés Tamayo es el cura párroco de la localidad de Salamá, en el departamento hondureño de Olancho, fronterizo con Nicaragua. Aunque salvadoreño de nacimiento, vive aquí desde 1983 y su compromiso como pastor le ha llevado a defender los intereses de su rebaño en un tema inusual para un sacerdote: el medio ambiente.

Tamayo fundó hace un tiempo el Movimiento Ambientalista de Olancho. Desde allí ha denunciado y se ha opuesto a la explotación ilegal de la madera que diezma los bosques hondureños, el deterioro que causa la pérdida o disminución de las fuentes de agua.

Desde el jueves, Tamayo camina a la cabeza de centenares de personas hacia Tegucigalpa para demandar acciones del gobierno de Ricardo Maduro.

Entre otras cosas, la Marcha por la Vida exige al gobierno la reforma de una ley forestal, la suspensión de permisos de operación a empresas madereras que hayan violado esa ley, una auditoría internacional de los bosques y una emergencia forestal.

Hace un año, dirigió una acción similar. La marcha pacífica está supuesta a llegar el próximo miércoles a la capital.

LA PRENSA le entrevistó vía telefónica la víspera de la salida.

¿Qué esperan ustedes lograr con la marcha? ¿Cuáles son sus expectativas reales?

—Una de ellas es que necesitamos que el pueblo por un lado, despierte, por otro, que tome conciencia de que su vida depende de esos recursos naturales. Es decir, que no solamente es volverlos dólar, dinero, sino que esos recursos son lo más prioritario que asegura la vida.

No hablamos de algo abstracto; esa vida respira aire puro, bebe agua, come tortillas y todo eso. Buscamos que el pueblo entienda y lo está entendiendo, que aprenda a defenderlo, no por el camino de la violencia, sino por el camino de la paz, pero ante todo sacrificándose y defendiéndolo con su propia vida. Y que sepa presentarlo ante la comunidad internacional.

A Ud. lo amenazaron de muerte el año pasado, cuando Ud. encabezó la primera Marcha por la Vida. En esta ocasión, ¿también le han hecho amenazas de muerte a Ud. y a los otros dirigentes?

—Este año ha bajado la amenaza, solamente son avisos, avisos de pláticas. No lo van hacer de una forma planificada y académica. Solamente son “envíos verbales”.

¿No teme por su vida?

—Todo ser humano teme por su vida; el mismo animal lo hace por instinto. En el caso de nosotros, como seres humanos, reflexionamos (sobre) esa vida. Eso no detiene el hecho cuando una persona tiene sus convicciones, es firme en sus principios y con anticipación se prepara, como en el caso mío (que) me he preparado para ésto, pero no queriendo decir que quiero ser mártir; sino, simplemente ser fiel con mis principios, darle este mensaje a la humanidad, (que) estoy dentro de la verdad.

Y también como ha sucedido en Nicaragua, donde por años y años se siguen explotando los recursos naturales, entonces así sucede en todas partes del mundo; por lo tanto estos principios los mantengo y yo sé que un día la población los valorará.

¿A qué se refiere el presidente Maduro cuando dice que en la marcha habrá elementos que quieren sembrar el desorden y por eso pidió suspenderla?

—Primero, es especulación. No dan nombres específicos. Solamente tiran al aire. Lo que pasa es que ha sido como una estrategia del Gobierno siempre, que lanzando eso o lanzando al pueblo en contra de los grupos que quieren organizar (algo como lo nuestro).

Les hemos hecho la pregunta, que diga nombres, que envíe a investigar a los personajes, pero hasta el día de hoy (el miércoles) no ha dado ninguna aclaración. Por lo tanto, es para mí una estrategia para confundir.

El presidente dijo que está dispuesto a dialogar con ustedes, aunque el año pasado no los recibió.

—Estamos dispuestos a encontrarnos con el presidente. Lo único es que no puedo traicionar al pueblo y el pueblo tampoco quiere palabras.

Lo que queremos es que él mismo decida y como presidente puede ejecutar; de hablar, podemos hablar bastante, pero eso desanima al pueblo. El pueblo lo que quiere es respuesta concreta pero ya. No estamos hablando de tiempo; es ya. No simplemente entretener a través de una plática, de un papel o de un tiempo. Aunque se va a creer en el presidente que tiene voluntad cuando él firme y ejecuta desde el momento en que le hacemos la petición. Cuando digo “ejecuta”, significa que va a parar la explotación (ilegal de madera) y cuando venga una junta interventora que asegure que habrá un cambio en la política forestal y que se descubra quiénes son los que han destruido y robado los bienes del país, y no solamente el bosque, sino también el caso de la minería, del agua, de las costas o del Golfo de Fonseca.

Algunos jerarcas de la Iglesia se han distanciado de la marcha.

—No, no es así. La Iglesia cuando sacó un comunicado (reciente), no ha dicho que no reconoce la marcha o que no la apoya, sino que no encabeza, y que cada uno es libre personalmente.

Aquí aclaro para que sepa la población de Nicaragua lo que ellos han plasmado en el comunicado.

Se discuten nuevos proyectos forestales en el Congreso…

—Como movimiento ambientalista no estamos pidiendo una nueva ley forestal.

La actual es muy buena, pero hay que hacerle algunas correcciones. Es una ley que no castiga porque no es penalizado cualquier error que comenten las empresas (…) Hace falta darle fuerza al sistema social forestal, como también debe separarse en la misma ley lo que es el área protegida y la vida silvestre de lo forestal.

El problema no es sólo de ley. El problema es que por encima de ella está el poder y el capital que manipulan y que la vuelven siempre beneficiosa a los intereses de las empresas.

Como también el caso de la Ley de Minería; lo que se pide es una nueva ley, pero que ya no exista el desorden y simplemente se lleven la riqueza y la población se quede en la miseria.

¿Es afortunada o no la coincidencia de su marcha con las protestas de los maestros?

—¿Y qué íbamos a saber que iba a llegar ese momento (de la protesta de los maestros)? Una cosa es que nosotros vamos por el camino pacífico y así le hemos pedido a las autoridades, que podamos regresar sanos y salvos a nuestros hogares.

SEMBLANZA

El religioso, de 47 años, es oriundo de San Pedro, en la provincia de San Vicente, en El Salvador. Pertenece a la orden diocesana. Llegó a Honduras en 1983 y de inmediato fue enviado a Olancho.

Olancho, con 24,351 kilómetros cuadrados, es la provincia más extensa de las 18 que posee Honduras. La extensión territorial del país es de 112,493 kilómetros cuadrados.

El año pasado fue amenazado de muerte por empresarios que explotan la madera y las minas en la región Este del país. Hace un año, encabezó la primera Marcha por la Vida, de Olancho a Tegucigalpa, recorriendo más de 200 km.

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