- Excesiva defensa ante Boca Juniors
Enrique Escande/EFE
BUENOS AIRES.- El Once Caldas colombiano pudo haber vencido al Boca Juniors en “La Bombonera”, pero renunció a probar esa posibilidad el miércoles, en el partido de ida de la final de la Copa Libertadores igualado a cero.
Al finalizar el encuentro, el entrenador Luis Fernando Montoya aseguró que su equipo hizo “un negocio” al lograr lo que había buscado, pero en Argentina el conjunto de Manizales dejó la impresión de que no es buen negociante, porque perdió la ocasión de lograr una mejor ventaja al conformarse con lo mínimo y despreciar el amplio abanico de posibilidades que ofrece el regateo.
Comenzó el partido casi colgado del larguero y terminó de la misma manera, sin aprovechar nunca la desesperación del Boca Juniors, alocado por atacar frontalmente, lanzado en ese propósito con una gran cantidad de jugadores.
El conjunto colombiano pudo haber tumbado a los boquenses al contragolpe, porque la mayor presión del partido la tenía el equipo argentino, y su necesidad de obtener una victoria lo llevó a desprotegerse defensivamente en numerosas ocasiones.
Una cosa es hacer un negocio para asegurarse el pan del día y otra intentar un mejor rédito, si la ocasión es propicia, con el propósito de llenar la despensa para todo el mes o el año.
Sólo Elkin Soto intentó en la segunda parte con un remate desviado desde la media distancia y con un tiro libre que dio en el larguero de la portería del argentino Roberto Abbondanzieri, quien se aburrió como pocas veces en su carrera.
El Boca Juniors que se enfrentó al Once Caldas era un equipo de emergencia, que para el encuentro de vuelta recuperará a jugadores importantes para su estructura como Carlos Tevez, Raúl Cascini y Fabián Vargas, quienes cumplieron las sanciones dispuestas por sus expulsiones en las semifinales ante el River Plate.
Antes del partido, nadie creía en Argentina que el Once Caldas saldría al campo a jugar el partido al ataque, pero pocos pensaron que renunciaría a pasar la línea central.
El fútbol no es una ciencia exacta y nada asegura que el Caldas mantenga su invicto de trece partidos en su estadio o que el Boca Juniors demuestre una vez más que hace mejor las cosas fuera de casa que en “La Bombonera”.
El empate que buscó y logró el conjunto colombiano en el primer tramo de la final puede celebrarse como lo que es, un empate, pero no como una victoria, porque renunció a buscarla en la mejor ocasión que tuvo.
La victoria del Once Caldas era posible, en esta ocasión más que en ninguna otra.
A COLOMBIA
La final se definirá el jueves 1 de julio en el estadio Palogrande, del Caldas, en Colombia.
Éste es el primer partido que Boca no gana como local en el actual certamen, mientras que el Caldas mantiene su invicto como visitante en instancias decisivas.