Chepeleón Argüello
Los reclamos sobre la ausencia de la bandera roja y negra del FSLN en la oficina del alcalde sandinista de Managua, podría interpretarse de dos maneras: como un reclamo de militantes apasionados de una causa política, o como una actitud de suicidio político de Herty Lewites, con su atrevimiento desmedido de insistir que existe democracia dentro de su partido.
Pero, ¿dónde estuvo la devoción y el entusiasmo de los críticos de Lewites por la bandera sandinista, cuando fue notoria la ausencia de los colores rojo y negro en las elecciones pasadas? ¿será que en su desesperación por alcanzar el poder optaron por sustituir dichos colores? ¿y de qué sirve venerar los colores de dicha bandera (que un día enarboló un patriota en Las Segovias) si los principios morales y políticos han sido ultrajados sin reparo por la cúpula del FSLN?¿acaso el general Sandino estaría reclamándole a Lewites por la ausencia de la bandera roja y negra en su oficina de alcalde de Managua, cuando existe una traición perpetrada por las altas esferas del partido sandinista?
Mientras el pueblo trabajador se alimenta de esperanzas los allegados a los señores Murillo y Marenco amasan fortunas socavadas de las arcas del Estado y la propiedad privada. ¿Desde cuándo las promesas, los sueños, la memoria de los miles de jóvenes que murieron manipulados por una mentira o los colores de una bandera, tienen valor cuando se busca el poder económico y político de todo un pueblo?
Fremont California