Desempleo y volatilidad

Leonel A. Marín McEwan* Roman, Times, serif»>Opinión económica Desempleo y volatilidad Leonel A. Marín McEwan* Decía Carlos Marx, hace 160 años, en su Manifiesto, que el fantasma del comunismo había invadido Europa. El fantasma que hoy invade nuestro país es el desempleo. Así como el comunismo todos tenían supuestamente trabajo, aunque nadie quisiera trabajar de […]

Leonel A. Marín McEwan*

Roman, Times, serif»>Opinión económica

Desempleo y volatilidad


Leonel A. Marín McEwan*




Decía Carlos Marx, hace 160 años, en su Manifiesto, que el fantasma del comunismo había invadido Europa. El fantasma que hoy invade nuestro país es el desempleo. Así como el comunismo todos tenían supuestamente trabajo, aunque nadie quisiera trabajar de verdad, hoy en día hay muchos que verdaderamente quieren trabajar, pero carecen de empleo. El concepto mismo de puesto de trabajo conlleva una carga de corte socialista que es en buena parte la causa de que nos los haya en grado suficiente.

El Estado tiene que transformarse de paternalista, excluyente y propietario en promotor, solidario y alentador. El aporte creativo radica en el individuo. O sea, que la primera capacidad creadora del hombre es la de crearse su propio empleo. Es necesario la inversión nacional y extranjera para que en Nicaragua mantenga un crecimiento económico sostenido.

Volatilidad es el disparo en los precios de los bienes, productos y servicios que no satisfacen las necesidades básicas de la población. Preocupa sobremanera el congelamiento en los salarios del sector productivo y de los asalariados pobres que con sudor y sacrificio coadyuvan al motor económico de la historia. No es posible que altos funcionarios públicos se receten jugosos sueldos dolarizados, más dietas, comisiones, viáticos, estipendios, mientras el sector pobre sufre escalofriante el espiral del desempleo cíclico y crónico.

En la estabilidad macroeconómica y eficiencia microeconómica es urgente que las políticas monetarias, financieras y fiscales sean congruentes con el tipo de cambio oficial respecto al dólar. Se necesita un mercado cambiario que opere en libre competencia, es decir, que no existan actores económicos que lo transformen en monopolio u oligopolio. Si no existe un mercado de libre competencia, éste será distorsionado generando enormes utilidades cambiarias para élites económicas, y grandes pérdidas para muchas actividades ligadas a la agroexportación y producción agrícola.

Por otro lado, debe existir un mercado de futuro y suficientemente desarrollado para permitir a pequeños y medianos empresarios o productores agrícolas protegerse en contra de movimientos especulativos. Todos los precios de la canasta básica deben estar sujetos a la oferta y demanda, de lo contrario se crean distorsiones de índole económica afectando al poder adquisitivo de los asalariados pobres.

Es necesario que en la economía de escala se evalúe el reincidente índice inflacionario en el Producto Interno Bruto (PIB), es decir, que a menos índice inflacionario mayor será el poder adquisitivo evitando de cierto modo la volatilidad de los precios. También el crecimiento económico de un país se basa en el crecimiento del PIB. Si no hay crecimiento en el PIB, no puede haber una tasa sostenida de crecimiento económico. Finalmente, el PIB mide el promedio del ingreso anual per cápita. Mientras subsistan salarios congelados y no se encuentre un equilibrio en precios de la canasta básica no pude haber bienestar ni prosperidad familiar.

* El autor es Administrador de Empresas

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