- Hoy ante Once Caldas
EFE
BUENOS AIRES.- El Boca Juniors pondrá en práctica hoy, en el partido de ida de la final de la Copa Libertadores ante el Once Caldas colombiano, un planteamiento ultra ofensivo con el propósito de obtener una ventaja en el marcador que le permita subir a la altitud de Manizales sin muchas necesidades.
El equipo campeón de la Libertadores jugará con tres puntas, Antonio Barijho, Guillermo Barros Schelotto y el brasileño Pedro Iarley, debido a que el entrenador Carlos Bianchi ha dispuesto una estrategia que tiene como objetivo que el equipo se instale y juegue en el campo rival.
Para ello, Bianchi parece haber decidido que el lateral colombiano Luis Perea vaya al banquillo y sea sustituido por el juvenil Pablo Álvarez, que tiene más cualidades para atacar que para defender. Otro ignoto jugador, Pablo Ledesma, se sumará a la línea de medios por la derecha.
Si la realidad en el campo de juego coincide con los planes del entrenador argentino, el Once Caldas dependerá de la claridad de sus centrocampistas John Viáfara y Rubén Velásquez para controlar la situación y del talento de Arnulfo Valentierra para sorprender a un adversario decidido a jugar lejos de su área.
EL CAMINO
Ambos conjuntos llegan a la fase decisiva del torneo tras sortear durísimos obstáculos en las semifinales: el Boca frente a su histórico rival, River Plate, y el Once Caldas ante un adversario de importantes pergaminos, el brasileño Sao Paulo.
Al equipo de Bianchi se le hace la boca agua frente a la posibilidad de conquistar la Libertadores por sexta vez y jugar la última edición de la Intercontinental a finales de año en Japón.
El Once Caldas está a un paso de hacer realidad un sueño que no se sustenta por su historia en el fútbol colombiano, pero sí en una actualidad en la que recoge frutos de la organización, disciplina táctica, humildad, calidad de jugadores y equilibrio de su entrenador Luis Fernando Montoya. Esto sólo podría sorprender a los distraídos.