El Presidente Enrique Bolaños con el emperador Akihito en el Palacio Imperial de Japón.

Bolaños realiza contactos positivos en Japón

JAPÓN.— “Ahí viene el hombre de los reales”, anunció el presidente Enrique Bolaños. Y tenía razón. Era Kyosuke Shinozawa, presidente del Banco de Cooperación Internacional de Japón, con el que estableció negociaciones para diferentes proyectos como la construcción del hospital de Boaco, la carretera Acoyapa-San Carlos e incluso renovar el puerto de San Juan del […]

JAPÓN.— “Ahí viene el hombre de los reales”, anunció el presidente Enrique Bolaños. Y tenía razón. Era Kyosuke Shinozawa, presidente del Banco de Cooperación Internacional de Japón, con el que estableció negociaciones para diferentes proyectos como la construcción del hospital de Boaco, la carretera Acoyapa-San Carlos e incluso renovar el puerto de San Juan del Sur.

Después de los saludos e intercambio de tarjetas de presentación, los funcionarios nicaragüenses de visita oficial en Japón, intercambiaron intenciones que podrían tener resultados positivos para el futuro económico y social de Nicaragua. El banco mueve miles de millones de dólares al año para cooperación al desarrollo.

Ésta fue la jornada más intensa de Bolaños quien desde las 8:45 a.m. recibió a los embajadores latinoamericanos, representantes de más empresas japonesas y otras personalidades en la suite imperial del piso 16 del Hotel Imperial de Tokio.

“¡QUÉ PAISITO!”

Bolaños lamentó que la seguridad japonesa le prohibió comer en otro sitio que no fuera el hotel o las preparadas por las diferentes reuniones. Hizo consultas telefónicas sobre la situación política de Nicaragua, bromeó, regañó y resumió apagando el celular “¡Qué paisito el que nos ha tocado!”

Bolaños estuvo muy relajado. “No andamos en derroche ni de paseo en tiendas. Tenemos reuniones para beneficio del país”, dijo sospechando que podríamos preguntar algo sobre esto.

“La cooperación externa se nos va a acabar y antes que llegue eso, necesitamos que nos den un empujón para que caminemos solos”, explicó.

Bolaños terminó ayer su visita a Japón con un recorrido por Panasonic y visita al templo Meiji en Tokio, dando las gracias por la asistencia económica y su oficina abierta para aquéllos que quieran invertir en el país.

MINUTOS IMPERIALES

La visita del presidente Enrique Bolaños al emperador Akihito en el Palacio Imperial, estuvo cargada de gran protocolo y seguridad. El registro para entrar es exhaustivo y todo está planificado milimétricamente.

Fuera hay un corredor de agua con varios puentes y rodeado de un jardín mantenido impecable todo el año.

El lugar es de una belleza exquisita. Jardines de árboles enanos, arbustos podados en forma de gusanos y piedras decorativas. Los pasillos y techos de madera color miel y las alfombras cambian de rojo a amarillo y verde tierno según se acerca a la sala de recepciones.

Para el almuerzo ofrecido por la familia imperial, estaban listos 27 meseros, 32 personas del personal protocolario y unos veinte de seguridad. Los invitados eran 18, entre nicas y japoneses.

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