- Asegura que su crisis es por la falta de empleo y a través de la falsa alarma de una bomba en el aeropuerto quiso llamar la atención
- Al llegar a los juzgados le dio una crisis de llanto por no tener abogado defensor, pero se ofrecieron tres de oficio
Fátima Tórrez González
Enchachado y en una móvil de la Dirección de Auxilio Judicial (DAJ), y custodiado por tres agentes fue llevado la mañana de ayer, Róger Alejandro Gutiérrez Pérez, de 40 años, al Juzgado Segundo Local del Crimen, acusado de terrorismo.
El pasado martes, se activó el dispositivo de seguridad del Aeropuerto Internacional de Managua y la Policía Nacional, después de conocerse que había una bomba en la terminal aérea, lo que resultó ser falsa alarma.
“Fue por una depresión, yo me quise matar ese día (de la llamada), porque no tengo trabajo, estoy aburrido, que mi familia me ayude. Yo quise llamar la atención del Gobierno porque no hace nada por parar la delincuencia, la droga y no da trabajo a nadie. Yo hablé por todo el pueblo”, explicó el acusado.
Gutiérrez manifestó que tiene unos 30 años de tener problemas siquiátricos y ha estado bajo tratamiento psicológico. Aseguró que todo se trataba de una broma y pidió que las autoridades policiales y judiciales lo perdonaran, pero insistió en solicitar una fuente de empleo.
“Necesito un trabajo para no andar delinquiendo en esa forma, aunque sea barriendo las calles, pero yo quiero trabajar”, manifestó. Luego de las entrevistas con los medios, Gutiérrez Pérez se atacó en llanto dentro del recinto judicial manifestando que no tenía dinero para pagar los servicios de un abogado, a lo que de inmediato se ofrecieron tres juristas, quienes dijeron hacerlo de oficio, por lo se designó a Bárbaro Eloy Díaz.
El teléfono celular que utilizó el acusado es el 08660044, que según él le pertenece y fue un regalo que recibió de parte de una hermana de él que habita en Estados Unidos.
ALARMA DE ADVERTENCIA
Según la denuncia que interpuso Manuel Mayorga, oficial superior de guardia de la Dirección General de Bomberos, fueron dos las advertencias que supuestamente recibió por parte del acusado.
“El día de mañana vamos a hacer un acto terrorista en el aeropuerto”, luego volvió a llamar y dijo “mañana se darán cuenta de lo que va a pasar”, afirmó el denunciante, quien intentó llamar al mismo número celular pero todo fue en vano, pues únicamente se escuchaba la contestadora.
Todo fue realizado a través del *911 entre las 10:20 y 10:40 de la noche, del pasado 15 de junio.
El procesado afirmó que se enteró del “escándalo” de la bomba a través de un noticiero televisivo, por lo que decidió esconder el celular dentro del cielo raso de su casa, “porque sabía que la Policía me buscaría”, manifestó.
DECLARACIÓN
Durante la declaración indagatoria, el detenido denunció que las autoridades policiales lo mantuvieron desnudo.
El acusado admitió que mintió en la declaración brindada en la Policía donde, según él, inventó la historia del robo del celular para evadir la justicia.
Pero manifestó que acompañó a un sujeto que lo llegó a buscar a su casa, informándole que asuntos de seguridad de la DAJ lo mandaban a traer, y según él se fue con la esperanza de encontrar trabajo.
PROBLEMAS DEPRESIVOS
Al momento que Gutiérrez Pérez se encontraba en el recinto judicial deseó estar muerto para no enfrentar las responsabilidades, manifestando que en tres ocasiones ha intentado suicidarse.