Le “sacan” el jugo al mejor café

Sin lugar a dudas el certamen Taza de la Excelencia representa el mejor ejemplo para promocionar y apoyar la calidad del café nicaragüense, sin embargo, los beneficios económicos no llegan en su totalidad al productor, pues existe una senda por donde las remuneraciones logradas van quedando sobre la marcha Gabriel Sánchez Campbell A los productores […]

  • Sin lugar a dudas el certamen Taza de la Excelencia representa el mejor ejemplo para promocionar y apoyar la
    calidad del café nicaragüense, sin embargo, los beneficios económicos no llegan en su totalidad al productor,
    pues existe una senda por donde las remuneraciones logradas van quedando sobre la marcha

Gabriel Sánchez Campbell

A los productores de café, ganadores del concurso de la Taza de la Excelencia anualmente se les quita entre un 15 y hasta un 23 por ciento del precio base que reciben de los compradores internacionales en la subasta electrónica que se realiza.

Este porcentaje que se deduce sirve para ayudar a los organizadores del evento para pagar gastos de logística, movilizaciones, envío de muestras al exterior, publicidad. Pero también puede quedar en manos de las cooperativas que representan a los productores para el pago de gastos administrativos o capacitación a otros productores que tienen una menor calidad que los ganadores del certamen.

Si bien es cierto, los beneficios son confirmados para los productores, partiendo del hecho que normalmente los precios que reciben cuando venden el café de acuerdo al costo especificado en la Bolsa de Valores de Nueva York es muchísimo más bajo, ellos mismos consideran que esta cantidad de dinero que se les quita todavía es alta e injusta.

No obstante, productores consultados, siendo ganadores de la Taza de la Excelencia, no se atreven a asegurar ni reconocer públicamente esta situación por temor a represalias por parte de sus cooperativas, beneficiadores, exportadores, demás comercializadores y organizadores del evento, ya que consideran que estas personas en el fondo les están haciendo un favor al conseguirle esos precios preferenciales y eso no lo quieren perder.

Esta actitud por parte de los productores de café también se debe a que en su mayoría son personas muy pobres, con un nivel de educación bajo y que se sienten agradecidos que ahora se les esté ayudando. Y aseguran que no quieren ser mal agradecidos con esta gente que ahora les está ayudando a conseguir mejores precios de café.

Los cafetaleros sostienen que haber ganado en el concurso les ha ayudado mucho, porque son reconocidos como buenos productores. Que están mejor, y que entienden que todo este concurso tienen un costo, pero creen que si el cobro pudiera evitarse, la situación sería mucho mejor.

Erwin Mierisch, encargado de la organización del concurso de la Taza de la Excelencia, explica que la Asociación de Café Especiales de Nicaragua (ACEN) a quien representa, les deduce a los productores sólo el 15 por ciento del dinero total que reciben. Esto como parte de una política internacional, existente en todos los países a donde se realiza el evento.

“El 15 por ciento se usa para iniciar las labores de la Taza de la Excelencia y este año por ejemplo no se tenía la cantidad suficiente de costos para trabajar y el dinero sólo dio para trabajar hasta febrero. Pero la plata que nosotros deducimos al productor sólo representa como un 20 por ciento del total del montaje”, expresó.

El año pasado ACEN por el cobro de este 15 por ciento a los productores recaudó unos 43 mil dólares, que se usaron, entre otras cosas para comprar las tostadoras de café, tazas y otros utensilios que el primer año no poseían para desarrollar el evento. Eso es un 22 por ciento del total de gastos para desarrollar el montaje total que este año costará unos 190 mil dólares. El resto es financiado por instituciones de Gobierno, agencias internacionales y organizaciones no gubernamentales.

Pero también después de las deducciones que ACEN hace a los ganadores de la Taza de la Excelencia, los productores que son miembros de cooperativas, pueden recibir una deducción adicional de hasta el 8.5 por ciento del valor bruto recibido por el comprador internacional, o del 10 por ciento del valor neto después de las deducciones de los organizadores.

Según Mierisch, ACEN lo único que ha hecho es exigirles a las cooperativas u organizaciones que representan a los productores que lo máximo que ellos pueden deducirle a los cafetaleros dueños del producto es un 10 por ciento sobre el valor neto. Nada más.

Pero sostiene que son muy pocas organizaciones las que deducen este porcentaje. “Sé que la mayoría no cobra este 10 por ciento y es lo máximo que pueden cobrar. Pueden cobrar menos, pero para este año al productor se le pide el consentimiento para que se le haga esta deducción adicional, si él quiere se hace, si no, no”, explicó Mierisch.

En las indagaciones hechas por LA PRENSA, se supo que cuando el productor gana en el concurso y no es parte de la cooperativa u organización que representa su café, éste no recibe ninguna deducción adicional a la del 15 por ciento.

Merling Preza, gerente general de la Promotora de Cooperativas (Prodecoop) de Estelí, explica que ellos como organización no deducen nada a los productores, excepto lo que les hayan adelantado cuando trajeron llevaron el producto. Por ejemplo si Prodecoop les dio como pago adelantado 40 ó 60 dólares por saco cuando dejaron el café que participa en el concurso, es esa misma cantidad la que se les deduce. En general sostiene que sólo el 15 por ciento que ACEN cobra, es lo que se les deduce, pero aparte de eso no hay nada más.

Para el caso de las cooperativas que son socios de Prodecoop, ellos –los ganadores y dueños– deciden qué hacer con el dinero, sostiene que ellos no interfieren en esas decisiones.

“El resultado de la Taza de la Excelencia no sólo es lo que les pagaron a ellos, sino la posibilidad que tenemos de vender todo el café de los socios a un mejor precio. Es lo que buscamos siempre”, manifestó.

En el caso de los productores que no son parte de su cooperativa, dijo que no cobran nada adicional, porque en las deducciones que hace ACEN se incluye el pago de los servicios que ellos normalmente cobran por el beneficiado, el cual entre 12 y 15.8 dólares por quintal de café.

Carlos Ramos García tesorero de Aldea Global, una organización no gubernamental que cobra el 10 por ciento adicional a las deducciones que hace ACEN, sostiene que esta política la hacen para cubrir los gastos administrativos en que ellos incurren para enviar y clasificar también café y además para seguir apoyando a fomentar la producción con calidad con otros productores a los que dan asistencia técnica.

“Sería difícil que como organización no les cobráramos. No consideramos que sea un cobro, porque el esfuerzo por entrar a ese concurso es grande. El pago de técnicos es caro, el deterioro de los medios es grande”, manifestó.

Según Mierisch, si ellos no tuviesen costos tan altos ellos no cobrarían ningún porcentaje, porque lo que buscan es que los productores tengan el mayor beneficio.

LA SELECCIÓN DEL CAFÉ

Desde finales de enero a finales de octubre los productores de café cuidan y dan mantenimiento al plantío, para que esté listo para el momento de la cosecha. La labor incluye limpieza de terreno, poda de árboles, abono y labores generales de mantenimiento en la finca.

Cuando inicia la corta de café se seleccionan las motas, a las que se despulpan, se fermentan, se secan y se empacan en sacos que son trasladados al beneficio. Esta labor se conoce como beneficiado húmedo.

Una vez puesto el producto en el beneficio de café, el producto es clasificado. Se analiza y se ubica de acuerdo al grado de perfecciones o imperfecciones que los granos que se escruten tengan. El producto es catado y cada empresa tiene tablas de control en las que va dando una puntuación determinada por el café que cada productor saca.

Así van sabiendo cuál de los cafés que cientos de productores son los que tienen mejores calidades. Para enviar las muestras que participarán muchos exportadores, que en su mayoría son los dueños de los beneficios de café por medio de sus catadores determinan cuáles son las muestras finales, sacadas de los lotes clasificados e identificados son las que enviarán a concursar.

Una vez determinadas las muestras, éstas son enviadas a la Asociación de Cafés Especiales de Nicaragua (ACEN), quienes las reciben y una vez cerrado el plazo de inscripciones con la ayuda de los mejores catadores nacionales dejan 120 muestras.

Luego se vuelven a catar las muestras de café, que están codificadas, de forma que nadie sepa a qué productor o finca pertenece el producto que se está puntuando.

De las 120 muestras sólo quedan 69 que son las que serán analizadas por el jurado internacional. El jurado internacional es quien determina cuáles son los 29 lotes finalistas, y los clasifica con puntajes, de forma que se sepa quién es el que ocupa el primer lugar, hasta llegar al número 29. Así se ordena.

Luego teniendo el nombre de los ganadores, el café es vendido a compradores internacionales por medio de una subasta electrónica, en donde se establece un precio base, superior al de la Bolsa de Valores de Nueva York. Durante los años anteriores y éste el precio base es 120 dólares por quintal.

Actualmente el precio promedio en el mercado convencional es de 80 dólares.

PRODUCTORES HABLAN

En la mayoría de los casos, los productores no están claros de las deducciones que se les hará.

Daniel Canales, ganador del primer lugar de la Taza de Excelencia este año dice que desconoce cuánto dinero le quitarán por el precio que logre obtener este próximo primero de julio que se realizará la subasta electrónica.

“No sé cuánto es el gasto que se tendrá por todo el montaje del evento y tampoco sé cuánto me quitarán. Espero no sea mucho. Me gustaría que los organizadores tuvieran conciencia que a nosotros también todo esto nos cuenta”, expresó.

Trinidad Padilla, presidente de la cooperativa Laureano Flores, ubicada en la comunidad de Venecia, del municipio de Condega del departamento de Estelí, ganadores del tercer lugar de este año en el concurso, sostiene que ellos han tenido beneficios con este evento, pero que nunca queda mucho dinero porque los dueños del café son muchos y al final les queda poco más de 500 córdobas a cada dueño.

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