Rodolfo Espinoza Morales*
Es conveniente que se dicte una ley que regule los viajes al exterior del Presidente y el Vicepresidente de la República, y que informen qué beneficios tienen para el país.
Cuando fui funcionario del servicio exterior pude observar de cerca un viaje que realizó a Venezuela el entonces vicepresidente Bolaños. En aquella oportunidad el ingeniero Bolaños y su comitiva visitaron los estados de Aragua, Carabobo, Zulia y Nueva Esparta (Isla Margarita)
Antes de su llegada, el ingeniero Bolaños envió una avanzada encabezada por el señor Fausto Carcavelos, quien entre otras cosas se encargó de alquilar vehículos de lujo para movilizar a los invitados del ingeniero Bolaños.
Al final de la gira el ingeniero Bolaños ofreció en el Hotel Tamanaco, en Caracas, una cena para unas trescientas personas aproximadamente. Los calamares y camarones que se sirvió a los invitados llegaron de Nicaragua al igual que el ron Flor de Caña Centenario, con el que brindaron.
Hasta la fecha no he visto los beneficios que trajo a Nicaragua esa gira del ingeniero Bolaños por diversos estados de Venezuela.
Pero cuando el ex presidente doctor Arnoldo Alemán, visitó Venezuela, no hubo el mismo despliegue de vehículos de lujo. La Embajada alquiló a particulares, por razones económicas, dos vehículos en buen estado, pero no de lujo, para movilizar a la comitiva. No hubo cena de gala ni nada por estilo.
* Ex Ministro Consejero