Doña Marta Osorio, madre de la víctima, observa el cadáver del joven, mientras pide justicia a las autoridades locales.

Perece acuchillado

Lucía Vargas C. Apenas cumpliría en pocos meses sus 17 años, pero la violencia callejera que azota este departamento le negó esa oportunidad. Erick Salvador Romero Osorio fue el joven que falleció desangrado la madrugada de este lunes en una calle del barrio Cristo Rey, del municipio de Dolores. La herida con arma blanca atravesó […]

Lucía Vargas C.

Apenas cumpliría en pocos meses sus 17 años, pero la violencia callejera que azota este departamento le negó esa oportunidad. Erick Salvador Romero Osorio fue el joven que falleció desangrado la madrugada de este lunes en una calle del barrio Cristo Rey, del municipio de Dolores.

La herida con arma blanca atravesó su clavícula izquierda y falleció por sangrado masivo, según el resultado forense que dio a conocer la comisionada Elsa Moján, jefa de la Policía de Carazo. La jefa policial informó que aún no hay detenidos, pero ya se conoce quiénes son los culpables luego de las investigaciones en el lugar del suceso y andan tras su búsqueda.

SEÑALÓ A SUS MATONES

Erick Salvador Romero, quien habitaba en el barrio Guadalupe, de Dolores, murió después de señalar a los dos hombres que lo acababan de herir. Según doña Marta Palacios Osorio, su hijo fue encontrado en estado agónico por un hermano de ella y aún así señaló a ambos sujetos que identificó como Juan José Ramos Gómez y su hermano Omar, quienes huyeron por una calle oscura sin que se les pudiera dar alcance.

Según Palacios, ambos estuvieron en una cantina que se ubica en la carretera a Dolores y ahí escenificaron un pleito. La señora explicó que su hijo venía de la casa de su abuela a las dos de la madrugada cuando se encontró con los dos hombres quienes por gusto lo acuchillaron.

A criterio de la adolorida madre estos sujetos se desquitaron la cólera con su hijo después de haber reñido en el bar conocido como Las Tajadas, en Dolores, de donde salieron sólo a matar al muchacho que caminaba rumbo a su casa.

Doña Marta, quien trabaja en Managua como empleada doméstica, explicó que su hijo no tomaba, no tenía enemigos, ni se metía con nadie, pero esa noche se quedó hasta tarde donde su abuela ya que había llegado una familiar ese día y estaban celebrando, tras suponer que su muchacho decidió irse a su casa porque ya lo había sentenciado que cuando ella no lo encontrara lo iba a castigar.

Por su parte Ángel Antonio López, habitante del barrio Cristo Rey y familiar cercano del fallecido, dijo que escucharon los quejidos del joven moribundo mientras se desangraba en plena calle, pero por temor a las pandillas que azotan la zona no abrieron sus puertas.

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