Violaciones

Elmer Ramírez Violaciones y crímenes que golpean con crudeza el entorno familiar de las víctimas, han estado sonando con frecuencia en los medios de comunicación. El impacto de estos delitos no tienen atenuante en la mente y el corazón humano, pues lo que se experimenta es demoledor e indescifrable, máxime cuando las víctimas son niños. […]

Elmer Ramírez

Violaciones y crímenes que golpean con crudeza el entorno familiar de las víctimas, han estado sonando con frecuencia en los medios de comunicación. El impacto de estos delitos no tienen atenuante en la mente y el corazón humano, pues lo que se experimenta es demoledor e indescifrable, máxime cuando las víctimas son niños.

Una vez más se demuestra lo que los expertos han señalado: el autor de semejante daño irreparable es el vecino, el padrastro, el primo, el hermano, el amigo de casa o familiares de cercanos lazos de sangre. El delincuente siempre ronda a su presa y con premeditación y alevosía prepara el golpe final que repercute para toda la vida, en el caso de que las víctimas puedan salvarse.

Los niños son las víctimas preferidas porque son más frágiles a la hora de someterlos. Recientemente una niña fue violada en los escombros de la capital y otra fue asesinada en un departamento del Occidente del país, habiendo declarado el autor material de esta salvajada que su propósito primario era violarla.

Es urgente dar más dedicación a los niños, actuar ya para no cuestionarse después. Las autoridades deben seguir siendo efectivas frente a ese impactante delito crimen de violación cuyos autores suelen esconderse bajo el mismo techo de las víctimas.

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