- Desde de 1997 Bosawás es reserva de la Biosfera del Planta, el título conlleva una responsabilidad del Estado y la sociedad nicaragüense que deben asegurar al mundo su conservación. Algo que no está ocurriendo
Alonso Restrepo G./Especial para LA PRENSA
En el transcurso de millones de años, la naturaleza fue creando laboratorios naturales donde la vida se concentró, evolucionó diversificó y probó especies. Darwin los describió, cuando habló sobre el Chocó, una selva situada en el noroccidente de Sudamérica, “la región es un inmenso, salvaje y exuberante invernadero, creado por la naturaleza para sí misma”.
Una de estas regiones privilegiadas, está situada en la costa Caribe de Nicaragua, Bosawás, que hace parte del cordón selvático que se extendió desde el sur de México en el Atlántico, hasta Guayaquil en el Pacífico.
Limitada por el mar y una alta cordillera, que retenía los vientos marinos cargados de humedad, generó un ecosistema caracterizado por altas temperaturas y abundantes precipitaciones, a tal punto que llegó a ser uno de los lugares más lluviosos del mundo.
En su interior, se desarrolló una vegetación compuesta por miles de especies vegetales diferentes: árboles, palmeras, lianas, bromelias, orquídeas y otras plantas, donde vivieron insectos, aves, anfibios, ranas, reptiles, peces y mamíferos.
Durante siglos, el laboratorio funcionó adecuadamente pero Bosawás empezó a ser destruido por el avance de la frontera agrícola que cada vez es mayor. De seguir, Bosawás puede desaparecer.
El 29 de octubre de 1997 la UNESCO declaró a la Pluvisilva o Selva lluviosa tropical de Bosawás reserva de la Biosfera del Planeta.
LA REALIDAD DE BOSAWÁS
La distinción otorgada por la UNESCO conlleva también una concreta responsabilidad. El país y su gente está comprometida a asegurar ante el mundo su protección y conservación.
Para entender Bosawás, es fundamental aclarar dos términos que ya se han mencionado y que están íntimamente ligados con su significado.
El primero es Biosfera, que es el delgado manto de vida que cubre nuestro planeta y que abarca desde las altas capas de la atmósfera, hasta el fondo de los océanos. Forma un gran organismo, constituido por complejos sistemas estrechamente relacionados con los seres vivos, de los cuales los humanos somos sólo una parte. De su funcionamiento depende nuestra existencia: el aire, el clima, el agua, o la producción de alimento.
Y la Biodiversidad, una contracción de las palabras “diversidad biológica” y se utiliza para describir el conjunto de las especies: flora y fauna, genes y ecosistemas, que existen en la tierra en los océanos o en un territorio.
Aunque estas selvas solamente cubren un 7 por ciento de la superficie del planeta, en ellas se concentra del 50 al 90 por ciento de la Biodiversidad del mundo, paradójicamente, la mayoría totalmente desconocida.
EL FUTURO
Nicaragua, enfrenta un reto, o se protege Bosawás y con ella, las zonas selváticas que aún sobreviven o terminará desapareciendo. La destrucción avanza, en el momento se ejerce una fuerte presión sobre su núcleo, territorio que por ley es intocable, por parte de colonos que día a día llegan allí y se pierden en sus profundidades; madereros, traficantes de animales y todo tipo de busca fortunas.
El esfuerzo será largo. La manera de labrar este camino ya ha sido enseñado y puede concentrarse en cuatro acciones: educación, investigación, cumplimiento de las leyes y participación ciudadana.
La educación a todo nivel, generara con el tiempo una conciencia nacional hacia la naturaleza y un nuevo sentido de pertenencia hacia nuestro territorio y la realidad que encierra
A través de la investigación, se logrará definir los instrumentos para proteger, inventariar e investigar la fauna y la flora, comprendiendo como explotar el recurso en forma sostenible, de tal manera que sea nuestra herencia para el mundo futuro.
LAS LEYES Y LA PARTICIPACION CIUDADANA
Como parte del Plan Nacional de Desarrollo, se han emitido proyectos de leyes y leyes, que tienen que ver con los recursos naturales: La Ley General del Medio Ambiente, la Ley de Autonomía Municipal, la ley indígena y la de conservación, fomento y desarrollo sostenible del sector forestal.
En esta última por ejemplo, se emanan acciones donde además de penalizar el delito de explotación ilegal de madera, se promueven incentivos, buscando el desarrollo de proyectos alternativo como reforestación, desarrollo de nuevas plantaciones, proyectos de ecoturismo, o instalación de industrias de segunda transformación.
Sin embargo, es claro, que este conjunto de leyes, tendrán sentido y rendirán frutos, sólo con la participación y vigilancia ciudadana.
El Instituto Nacional Forestal (Inafor) ha dado a conocer la nueva ley sobre el sector forestal, en la ciudad de Bonanza; y en el corazón de Bosawás ha desarrollado un IRR o Iniciativa de Resultados Rápidos. La acción se basa, en la coordinación de esfuerzos y recursos, entre organismos públicos, municipales, productores, empresas, ONG, Policía, Ejército y personas interesadas, con el fin que el conjunto, logre potenciar su capacidad para enfrentar los problemas e iniciar la solución de ellos, realizando acciones colectivas.
De esta iniciativa ha surgido la instalación de un centro dedicado a la investigación de la Biosfera; la traducción de la Ley Forestal al mayagna y al miskito para promover la participación indígena, y aprobación de una cuenta especial, destinada a recolectar fondos destinados al cuidado de nuestros bosques.
El autor es ingeniero agrónomo ecologista, escritor y consultor en asuntos ambientales y miembro de la Fundación Amigos del Bosque.
LA FUNCION DE ARBOL
El árbol es el vínculo con el Sol. Por medio de la fotosíntesis, convierte la luz solar en materia vegetal, la esencia de la vida. El árbol es un productor de oxígeno, el gas vital para los seres vivos.
El árbol es un regulador de la cantidad de dióxido de carbono existente en la atmósfera. Uno de los gases responsables del llamado “efecto invernadero”, es parte fundamental en el camino del ciclo del agua. Atrae las nubes, facilitando la lluvia y les regresa la humedad. Sin árboles el agua desaparece.
El Árbol protege, mejora y evita la erosión del suelo donde crece. Por la falta de árboles, el año que pasó más de 6 millones de hectáreas de tierras en todo el mundo, se convirtieron en desierto,
El árbol es el curador de la naturaleza. Rehace ecosistemas dañados, restaura el suelo degradado y recupera los nacimientos de agua.
Ofrece además una serie de productos, es alimento, medicina, frutos, flores, corteza, madera, semillas, sustancias activas. Una nueva relación entre nuestra especie y los árboles, no tiene por qué necesariamente, obligarnos a renunciar a esos productos, siempre y cuando accedamos a los mismos como seres complementarios y no como mercancías o plagas.